Una deuda productiva

17 de junio de 2011 (20:46 CET)

Tengo que confesarles que la frase me dejo sin habla. ¿Hay alguna deuda productiva?

¿Las deudas de ustedes son productivas? Las mías les aseguro que no. Mi banco enseguida reclama y con intereses. Igual que Hacienda, el Ayuntamiento, o el Consell, con sus impuestos. Si no pago, ¿mi deuda para quién es productiva?

¿Y los proveedores de la Generalitat, en especial los de sanidad, a los que se les adeuda más de 1.000 millones? ¿Y los contratistas de obra pública?

Pues nada. Para Francisco Camps, la deuda de la Comunidad Valenciana “ha sido muy productiva”. Que me lo explique, por favor. Que me explique por qué la Comunidad Valenciana es la segunda autonomía más endeudada. Durante el primer trimestre de 2011 la austeridad que pregona el líder popular ha brillado por su ausencia.

La deuda ha crecido 295 millones de euros. En total, los valencianos debemos 17.895 millones de euros. La segunda deuda más elevada del país, pero la primera en relación con el PIB, que representa el 3%. Unas cifras que aumentan ostensiblemente cuando se contabilizan algunas empresas públicas comerciales, que de momento la Unión Europea no obliga a incluir en el computo del déficit público.

La deuda de estas sociedades, entre las que se encuentra la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA), ha aumentado el 1.500%. Se ha pasado de los 191 millones que se debían en 1995 a los 3.068 millones de euros que adeudan en la actualidad.

La Comunidad Valenciana también es la segunda que más deuda ha generado con sus empresas comerciales. ¿Cuántas existen y cuántas funcionan? Es una incógnita. Como también lo es saber con certeza lo que debe la Generalitat a los proveedores. Que se lo pregunten a Zapatero, suele responder el jefe del Ejecutivo valenciano.

Pero me fío del informe de Economía que destaca que la Comunidad Valenciana registraba el año pasado, en plena crisis, 160 empresas públicas, de las que casi la mitad carecían de supervisión y control público. Un caso especial es el complejo de Calatrava en el que la Generalitat Valenciana lleva invertidos, que se sepa, más de 1.200 millones de euros. Un baile de cifras aumentado por la sucesivas ampliaciones de capital y las modificaciones empresariales y financieras del complejo de ocio.

En fin, es nuestra deuda. La productiva. La que ha provocado 600.000 parados, y ha paralizado cientos de proyectos, como la ampliación del hospital Clínico, porque las arcas autonómicas están vacías. Pero a partir de ahora vamos a ser eficientes, austeros y transparentes. Y para todo eso vamos a recortar la misma cantidad, 1.500 millones de euros, que se dedicaron al famoso Plan Confianza y de cuyos resultados nadie sabe nada.
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