Turismo

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CUADRANTE DE REFLEXIÓN

15 de julio de 2015 (22:08 CET)

Tal vez sea falta de experiencia en la acción de gobierno, o falta de coordinación entre las diferentes concejalías. Se le añade sobreexposición mediática, cierto afán de protagonismo e, incluso, exceso de celo a la hora de ser transparente y facilitar el mayor grado de información a la ciudadanía. Pero el caso es que, en demasiados temas, se está produciendo el efecto contrario al deseable. Esto está sucediendo estos días con las manifestaciones acerca del turismo, del exceso de turistas en nuestro país a juicio de muchos políticos emergentes.

La alcaldesa de Barcelona ha tenido que rectificar sus primeras declaraciones sobre la moratoria de las licencias para usos hoteleros indicando que estudiará en detalle las que ya están concedidas. La alcaldesa de Madrid ha salido a la palestra desautorizando lo manifestado por el concejal del ramo en el sentido de implantar una tasa a los turistas en la capital del Estado. En Baleares, ya se recuperó la imposición de esa tasa. En Canarias, a su nuevo presidente le parece muy elevada la cifra de 13 millones de turistas en el archipiélago; no sabemos si también le parece muy alta que la participación de ese sector en su PIB sea del 30%.

En Galicia, donde el turismo tiene una significación menor, escuchamos declaraciones en el mismo sentido. El alcalde de Santiago quiere limitar el número de nuevas licencias para hoteles con encanto y tiendas de regalos dentro del casco histórico. Puntualmente, se notifican problemas de afluencia de peregrinos en el camino francés, en el acceso a la Catedral o en otras zonas naturales, como las visitas a las islas Cíes o a la playa de las Catedrales.

El asunto no es intrascendente. Hasta el ministro Soria, quien ya ha demostrado su incapacidad para desarrollar el sector industrial y visto lo que ha sido capaz de hacer con el energético, ha salido a la tribuna para indicar que con el turismo no se juega, que somos la segunda potencia mundial y que mejor no enfadar a los operadores ni dar pistas de otros destinos a los más de 65 millones de visitantes.

Es verdad que no debemos continuar inflando la burbuja del turismo a cualquier coste, pero tampoco levantar barreras que pongan en riesgo los ingresos generados en el sector. Probablemente sea preciso trabajar mucho más eficazmente en estrategias de diversificación, desestacionalización y potenciación de todas las variantes de las que disponemos en nuestro país: turismo de interior, cultural, rural, enoturismo, turismo industrial, etnográfico, sobre geoparques, de cruceros, asociado a eventos, y un larguísimo etcétera. Dicho de otro modo, acerca de todo lo que en los congresos y los múltiples planes estratégicos se contempla, pero puesto, de verdad, en práctica.

Mientras tanto, prudencia. Conviene estudiar a fondo -es decir, con euros detrás de cada frase- cada propuesta antes de lanzarla a las redes sociales y a los medios de comunicación. Conviene clarificar las ideas dentro de cada gobierno local, provincial y autonómico. Y no conviene estar dando tumbos, a las pocas semanas de la formación de los gobiernos, en un tema de la trascendencia que tiene el turismo en España


José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas

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