Tesla Motors y las expectativas irreales

16 de febrero de 2015 (01:38 CET)

Elon Musk, director ejecutivo de Tesla Motors y uno de los fundadores de Paypal, quiere llevar al hombre a Marte en 2018, llevar internet a bajo coste a todo el mundo mediante flotas de microsatélites que echarán a volar este año, desarrollar un método de transporte a mil doscientos veinte kilómetros por hora en su velocidad punta y lanzar un modelo de coche eléctrico para las masas (las nuevas instalaciones de su empresa van a generar más baterías que el resto de la producción mundial junta). ¿Suficientes ambiciones para una vida? 

Acaba de anunciar que en seis meses pondrá en producción una batería que revolucionará el mercado eléctrico doméstico, con unas características indeterminadas pero al parecer capaz de alcanzar el Santo Grial del sector y almacenar energía de forma eficiente.. El Confidencial titulaba "Adiós a la factura de la luz: Tesla llegará a los hogares en seis meses". En seguida, las redes se han llenado de comentarios señalando que si la nueva tecnología llega a España será posible que las familias se autoabastezan y se separen de la Red Eléctrica.

Que la población española tenga motivos para renegar del oligopolio eléctrico y quiera librarse de la factura es comprensible, pero, a menos que la batería de Musk sea milagrosa, probablemente sea demasiado cara para la mayor parte de hogares españoles.

Para ver por qué, echemos un vistazo al negocio principal de Tesla, los coches eléctricos. Actualmente ofrece diversas variantes de un único vehículo, el modelo S, que ha vendido algo menos de 60.000 unidades hasta el momento. La versión más barata cuesta 69.9000 dólares. La más cara, 104.500.

Pero el precio no es un problema: el Modelo S consiguió convertirse en un coche de prestigio y se vendió entre los más ricos, que lo compraron porque es una señal de lujo y de moda. Pero sigue siendo caro. El coche eléctrico, como es natural, funciona mediante una batería. Hacer una batería para coche le cuesta unos 200 dólares-kilovatio, esto es, unos 12.000 dólares para una de las variantes más normales del modelo S. ¿Y cuál es su vida útil? Bien, su garantía es de ocho años.

A lo que se suma que Tesla nunca ha sido capaz de conseguir beneficios anuales. En 2014, con ventas récord, perdió cerca de 300 millones de dólares. No tiene previsto empezar a dar beneficios hasta 2020, cuando espera producir medio millón de coches anuales. Todo esto, contando con que la producción está fuertemente subvencionada por el gobierno de Estados Unidos; el estado de Nevada ha eximido a la empresa de 1.000 millones de dólares en impuestos. Otros países subvencionan la compra de coches eléctricos, lo que incentiva el mercado. En definitiva: Tesla Motors, como industria automovilística, no es un negocio viable pese a inmensas ayudas públicas, ni probablemente lo sea en muchos años.

 

Con estos antecedentes, debiéramos ser cautos al analizar las declaraciones de Musk, a quien, por cierto, le viene bien crear expectativas sobre su empresa en un momento en el que las acciones están bajando porque se ha sabido el volumen de sus pérdidas anuales. Actualmente es perfectamente legal, en España, ponerse en isla y producir uno su propia electricidad. La mayoría de la gente no lo hace porque el retorno de la inversión tarda muchos años, y la incomodidad y falta de garantías de estar desconectado de la red eléctrica son puntos negativos.

Lo ideal sería, evidentemente, integrar a los productores domésticos y al autoconsumo en un sistema racional, en el que pudieran abastecerse y recurrir a la red sin costes prohibitivos impuestos a través del BOE. Quizás, así, la población española fuese menos proclive a aceptar cantos de sirena y mesianismos de gurús económicos.

 en un futuro próximo.

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