Presupuestos y futuro

24 de octubre de 2013 (10:58 CET)

La propaganda oficial estatal y autonómica nos va dando pinceladas de que la recesión ha acabado, aunque la crisis continúa. No hay que perder de perspectiva que tenemos el próximo año elecciones europeas. Pero, ¿esto qué quiere decir? Que estamos en un escenario continuista con respuestas y adaptaciones nuevas a niveles individuales e institucionales. Es decir, esto es lo que hay o, el lenguaje mucho más simple, “son lentejas, si quieres las tomas, y si no, las dejas”.

Ahora con rentas y pensiones menguadas; con un Estado del Bienestar en crisis a través de una sanidad y una educación en retroceso o, al menos, con debate abierto; con crisis de identidad y autenticidad en los agentes sociales, los sindicatos, que tenían el predicamento que tenían, pero que no salen del marasmo de las vacas gordas y no se adaptan a las flacas y no siempre se sabe qué papel representan en cuanto a defensa de intereses; con unos empresarios que tratan de sacar su tajada en unos momentos en que no ofrecen alternativas ni al modelo ni al sistema social y con ribetes que van desde incrementar años de trabajo para el cómputo de la vida laboral, apoyo a protagonismos magnificados como al señor Castellano, de Novagalicia Banco, o exabruptos pintorescos como las parrafadas del inefable Arturo Fernández, que se autodefine como empresario y que continúa produciendo sonrojo en la CEOE; con políticos que repiten los mismos eslóganes y mantras; con una administración como una “jaula de hierro”, en el sentido weberiano, donde el guión está determinado; con una ciudadanía que se mueve fragmentada en movilización y desmovilización; con un problema cualitativo y con peso específico, como es la independencia buscada de los dirigentes catalanes, donde no hay un relato del Gobierno; con niveles de paro verdaderamente preocupante por la persistencia y continuidad…Todo eso es la contingencia de la realidad.

Ello nos lleva a distinguir entre “actualidad” y “realidad” o, lo que es lo mismo, la construcción y la evidencia, parece que todo es imaginario, ficcional, abarcable y de imagen, donde cada quien se ajusta a un papel que se autodelimita y se autodetermina: el individualismo metodológico como referencia del modelo político y económico.

Pues, en todo ese amplio marco de cuestiones pendientes y preocupaciones de los ciudadanos, estamos viviendo un momento significativo: la discusión de los presupuestos a nivel estatal y gallego, en los que se reflejan el gasto y la inversión públicos y la financiación. Los planos fiscal, financiero, económico y social están en juego, en los que aparecen voces en todas las direcciones desde el poder o la oposición, donde surgen organismos e instituciones como el FMI, Europa, el Banco Central Europeo, las medidas de los ministerios de Economía y Hacienda o los entes autonómicos y locales, que están emitiendo constantes puestas en escena… “y con tanta polvareda perdimos a don Beltrán”. ¿De qué hablamos? De nada, enredar a ver si se puede seguir y que otros saquen las castañas del fuego.

Faltan clarificaciones y estudios específicos sobre la determinación, aplicación y perspectivas de salida a la situación de la crisis no evaluada. No es posible volver a encontrarse con el reversible Montoro, que se reencuentra permanentemente desde Aznar hasta tiempos futuros, donde es el definidor-proclamador-consolador del poder constituyente-constituido o constituido-constituyente con racionalidad unidireccional e impuesta.

Vicente González Radío es catedrático de universidad.
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