Presidentes, ¿el café solo o con leche?

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CUADRANTE DE REFLEXIÓN

19 de agosto de 2015 (14:59 CET)

La comida veraniega de presidentes pasó sin pena ni gloria. No hubo luz ni taquígrafos. Probablemente algún selfie, alguna contestación forzada y poco más. En Cedeira, en el restaurante El Badulaque, uno de sus clásicos, celebraron un almuerzo veraniego el presidente Rajoy, el presidente Feijóo y el presidente Florentino Pérez, invitados (eso parece) por el periodista cedeirés Rubido. Una cosa rápida, en un reservado, para dar buena cuenta de algunos pescados y mariscos y charlar sobre alguna cuestión intrascendente. Porque no era el momento de estrujarse el cerebro pensando por dónde saldrá la reforma constitucional de Sánchez y su equipo de sabios. Ni cuál será la posición definitiva de Iglesias acerca del soberanismo catalán ("que se queden pero que puedan votar") cuando las encuestas –o los votos- le sitúen en el Parlamento y deje de contar con un apoyo por encima de sus verdaderos seguidores. Ni tampoco de los devaneos del ministro del Interior con sus visitantes, de la oposición frontal de la mayoría de los partidos al proyecto de Presupuestos o de la nueva mordida que le dará a la caja de las pensiones el próximo año. Obviamente tampoco era el momento de tratar las adjudicaciones, presentes o futuras, que pudiera tener ACS en Galicia. Como mucho, algún tema menor acerca del salario de Ramos, la salida de Casillas y cómo afrontará la próxima liga el equipo madridista y sus fieles seguidores (Rajoy a la cabeza).

Uno tiende más bien a pensar que, entre percebes y centollas, la conversación pudiese encaminarse hacia algunos problemillas que padece Galicia, aunque no llegaremos a saber si esto fue así o no. Cosas menores como la catástrofe demográfica, la desindustrialización y la venta de empresas, la mayor lentitud que el resto del país en notar la recuperación económica, aunque sea en las grandes cifras, el problema perenne de los incendios forestales o la grave situación en la que está inmersa una parte, la de los productores, del sector lácteo.

Sobre este último tema, el pago a los productores del precio del litro de leche por debajo de su coste de explotación, el presidente Rajoy sí reconoció esa misma mañana, en una visita previa a Ordes, que le parecía una situación muy injusta y que habría que tratar de ponerle remedio. Y ya tal. Siguiente pregunta. Como dando la sensación de que una vez contestada, a su manera, la pregunta en cuestión sobre el problema planteado, éste dejase ya de ser un problema, se solucionase. "No me hablen del pasado, pensemos en el futuro" y de esta forma los problemas, del pasado, se resolverán. Solos. Presentando una consulta al Comisario Europeo de la Competencia para ver si la fijación de los precios mínimos que fijó el gobierno francés para sus ganaderos está dentro de la ley o no. Algo que, en principio, parece de lo más correcto, pero presidentes Rajoy y Feijóo, ¿no se les ha ocurrido que mientras el comisario emite su dictamen podría fijarse exactamente la misma medida en Galicia y el conjunto de España? Los productores españoles tendrían el mismo trato que los franceses, y se acogerían a la resolución de Bruselas en igualdad de condiciones.

Claro que tomar una medida así supondría actuar con agilidad y energía. Tratando a nuestro sector primario como lo que es, un área de actividad que debe competir en pie de igualdad con los productos europeos y que, por lo tanto, debe tener el mismo respaldo y estar regido por las mismas normas.

Pero ya sabemos que actuar con rapidez, aún reconociendo que sería para solucionar –al menos temporalmente- una situación injusta, no entra dentro de las pautas de comportamiento del presidente del Gobierno. Sus ritmos son otros y sus tiempos también. Por eso le vendría bien dar un pequeño paseo después de la comida y que el periodista Rubido le enseñase el grupo escultórico Prismas Solares instalado en una plaza a pocos metros del Badulaque. Se trata de un instrumento creado por el marino mercante, matemático e inventor José Antonio Bustabad en el que se puede aprender mucho sobre los solsticios y equinoccios, sobre la hora solar, la posición de Galicia en el mundo, los ortos y los ocasos, las luces y las sombras, las mareas (no las políticas) y cosas así. Le vendría bien al presidente, a todos los presidentes, a ver si con su contemplación se ponen en hora, en la hora real, en el día a día. Vamos, como se dice por aquí, para ver si andan con los tiempos.

Después de los postres, en el Badulaque, el cafelito seguro que lo tomaron solo. No era momento de mezclar la leche en los demás asuntos.

 

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas

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