Política sin victimismo

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OPINION

01 de julio de 2011 (14:46 CET)

Quizás sea un defecto, o una virtud, depende de cómo se mire. Los políticos lo utilizan con bastante frecuencia para escudar sus carencias. Siempre se echan la culpa unos a otros de lo que no han hecho. Esto viene a cuento de las declaraciones que el otro día hizo la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, hablando de la dársena del Puerto de Valencia, y su imposibilidad de darle más utilidad, a pesar de la gran inversión que se realizó para la Copa América, porque el Gobierno socialista no le deja. “La llegada de embarcaciones depende de la mejora de este enclave, que el Gobierno tiene paralizado. Una situación intolerable, pero no se puede hacer nada sin su apoyo que ya que tiene el 50% de participación en el Consorcio”, señaló la primera edil.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué pasa con una esta zona marítima de la ciudad? ¿Por qué siguen en pie, vacíos, y llenos de basura, los enormes edificios que se construyeron para albergar a los equipos de la prueba de vela, y también, a algunos de los patrocinadores, como es el caso de Iberdrola?

¿Dónde está la oposición socialista en el Ayuntamiento? ¿Existe? ¿Tiene algo que decir sobre este asunto? ¿Han averiguado ustedes por qué no le hacen caso a Rita sus compañeros de partido? ¿Y el gobierno socialista que avaló el préstamo del Instituto Español de Crédito (ICO) para financiar las infraestructuras de remodelación de la dársena? Un crédito que pidió el Consorcio Valencia 2007, formado por el Gobierno, el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat. Un préstamo que se tenía pagar con la explotación comercial de la dársena portuaria tras el evento.

En plenas fallas, el Consejo de Ministros autorizó el pago de más de 16 millones de euros, del fondo de contingencia, para ampliar el crédito de cobertura del aval prestado por el Tesoro Público para las obras de la 32º edición de la Copa América, en 2007.

Pero, sorpresa: el Consorcio, en el que están implicadas tres instituciones públicas, había incumplido su obligación de pagar al ICO, otra entidad pública. ¿Alguien lo puede explicar?

¿Es el Ayuntamiento el que no paga, es la Generalitat o es el Gobierno de Zapatero?

Pues ante tamaño despropósito, más jaleo. La alcaldesa de Valencia, retiró para otros menesteres 8 millones de euros. Según ella, estaban reservados para el consorcio. La razón es que el jefe de gabinete de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, no le hace caso. Lo ha llamado varias veces para convocar una reunión y no ha obtenido respuesta. En fin, entre unos y otros la casa sin barrer como decía mi abuela.

Mientras tanto, en la dársena del puerto de Valencia, adonde también llega, en una estación masificada, ese turismo de calidad que queremos, el de cruceros, se podría rodar alguna de las escenas del thriller El caso Bourne. Matt Damon no desentonaría corriendo entre los tinglados sin uso y las enormes construcciones situadas en la orilla que impiden ver uno de los puertos más bellos del Mediterráneo.

Y no se trata de falta de ideas. Que las tenemos, de las mejores, y pagadas. Bofill ya propuso una cuando diseñó el Jardín del Turia. Y en algún lugar tienen que estar los proyectos de Jean Nouvell y José María Tomás, ganadores del concurso internacional de ideas para decidir los usos de la Marina Real Juan Carlos I, por los que se pagaron 125.000 euros a cada uno. Certamen en el que también participó otro de los grandes, Norman Foster.
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