Podemos y la teoría general de sistemas

03 de septiembre de 2014 (17:12 CET)

La asamblea "Sí se puede" comenzará el 15 de septiembre y durará hasta el 15 de noviembre. En ella esta "iniciativa ciudadana" decidirá la forma de organización que mantendrán como partido político. Este asunto no solo no me parece un menor, sino que creo que de su resultado puede depender su futuro y, por lo tanto, condicionar el mapa político de nuestro país. Ni más ni menos.

Podemos -o mejor dicho, algunos de sus portavoces- han demostrado que tienen las habilidades y capacidad necesarias para conectar con la "gente" y sintonizar con el alto nivel de indignación, cabreo y desprecio hacia unos representantes políticos que no solo no han sabido atajar o paliar los efectos de la crisis económica, sino que además han demostrado que viven bastante cómodos en un clima de corrupción, impunidad, ineficacia, chanchullismo y pillería generalizados en todo aquello de la "cosa pública". Pablo Iglesias, especialmente, pero también sus compañeros más cercanos, se comportan de manera ejemplar en los medios de comunicación y redes sociales, algo que es muy de alabar: se expresan con claridad, sin redundancias, escuchan a sus interlocutores, hablan el "lenguaje de la calle y de la gente", y rara vez argumentan sus posiciones frunciendo el ceño, o gritando, o de manera atropellada, cosa habitual en todos los demás tertulianos periodistas o políticos sean de los colores que sean. Esta capacidad de mostrar "empatía", más que la aplicabilidad y rigor de muchas de sus propuestas, es la que ha sabido traducir en votos y escaños al parlamento europeo, en un proceso electoral que se estudiará en las clases de sociología política durante muchos años, estén ustedes seguros. A partir de aquí la iniciativa Podemos tiene dos grandes retos por delante. El primero de ellos será demostrar su "desempeño" dentro de las instituciones. Su trabajo se medirá en los resultados que sean capaces de alcanzar: ver con quién pactan y cómo consiguen que se aprueben las medidas que propugnan para que se puedan traducir en verdadera "acción política". El tiempo nos enseñará -también les enseñará- a ver en qué se traduce la recogida ordenada y programática de toda esta marea de indignación, de ese sentir de la calle.

Pero mientras están en esta tarea se enfrentan, a mi juicio, a un reto todavía mayor como es el de darle forma a su propia organización, a esa "iniciativa ciudadana que abarca mucho más que el partido político registrado con el mismo nombre el 11 de marzo de 2014 para poder concurrir a las elecciones", según se expresa en su página web, y que cuenta ahora con la friolera de más de ciento ocho mil inscritos y una intención de voto que le sitúa como la tercera fuerza política, solo por detrás del PP y del PSOE. Y esto es lo que tratarán de hacer en la asamblea "Sí se puede", en medio de una de sus etapas críticas en las que el día a día les está obligando a tomar medidas "de supervivencia" para su inconexa e incipiente organización. Algunas de ellas:

-sus eurodiputados abren 13 oficinas en España (una en Galicia, en A Coruña). Al frente de ellas estarán personas "definidas" por los cinco eurodiputados: ¿asesores?¿personal de confianza?;

-se configura un borrador de protocolo de validación de lo acordado en los círculos y agrupaciones territoriales y sectoriales con la finalidad de "blindar" su actividad contra los "intrusos y aprovechados";

-ante las preguntas insistentes de periodistas acerca de si presentarán candidaturas a las elecciones municipales, una portavoz declaró: "...una vez que tengamos una estructura tomaremos la decisión; actualmente no tenemos claras las reglas del juego";

-la "cúpula dirigente" ha desautorizado a los círculos de Parla, Mérida o Gran Canaria, por tomar decisiones cerradas contra lo escrito en el programa. Igualmente existen discrepancias entre el círculo Podemos musulmanes y el "poder establecido" que propugna un partido laico, sin cercanía ni afinidad a ninguna creencia o religión.

Podríamos continuar citando más casos similares de estas últimas semanas, que se me antoja se le están haciendo eternas a don Pablo, mientras trata de saber qué está pasando en los más de 800 círculos repartidos por toda España (entre 70 y 80 "estiman" que operan en Galicia, aunque no están seguros) y que las decisiones que en ellos se tomen no ayuden a destruir desde dentro el propio sistema, la organización política que aún no han podido conformar.

Probablemente como profesor de ciencias políticas que es, Pablo Iglesias enseñe a sus alumnos algunas de las características generales recogidas en la Teoría General de Sistemas de Ludwig von Bertalanffy, especialmente las comunes a toda organización biológica, física o social: crecimiento, diferenciación, orden jerárquico, control y competencia. Características que serán definitivas para configurar la estabilidad o inestabilidad del sistema, de la organización que, aplicada al caso concreto de Podemos, se deriva del tamaño y número de las asambleas y círculos puestos en marcha. Nos dice esta teoría que "mientras las partes del sistema sean pequeñas y numerosas disminuye en la organización el peligro de fricción"; el problema vendrá, por tanto, si se reducen los círculos y crecen en tamaño, con lo que se harán más poderosos y aumentará el número de conflictos entre ellos, lo que daría lugar a más situaciones como las anteriormente enumeradas.

El reto de Podemos es, en definitiva, poder canalizar todas estas iniciativas dentro de una organización o partido político basado en la transparencia y aplicabilidad de todo ese sentir de la calle, pero enmarcado en unas normas de funcionamiento que le permitan sobrevivir en un escenario legal de competencia entre partidos, coherencia en sus programas, traslado de las propuestas a las instituciones, gobernanza y buenas prácticas de sus líderes o representantes, e identificación de la organización Podemos como un "todo estructurado" capaz de poder jugar un papel relevante en el futuro. No es un reto pequeño ni una tarea más. Del resultado de esta asamblea "Sí se puede" y del acierto en la sustitución de la "iniciativa ciudadana" por el "partido político" dependerá, en buena medida, el futuro de Podemos. Y se configurará de una u otra forma el escenario político de los próximos años en España.


José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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