Pero, ¿en manos de quién estamos?

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy durante el Pleno del Congreso. EFE

Pero, ¿en manos de quién estamos?

Nunca  antes un partido político  en el gobierno había sido condenado por corrupción. Se ha marcado un antes y un después. No le va salir gratis a un partido que ya está escribiendo las últimas páginas de su historia. Mi primera pregunta es: ¿en manos de quién estamos, tanto en mi ciudad, Ourense, como en mi país, España?

Empezaré por esta última porque es totalmente insostenible que al partido político que gobierna este país la Guardia Civil le detenga a un ex ministro o alto cargo público cada dos semanas.

Tampoco lo es que todo un secretario de Estado de Hacienda haya sido citado como investigado por presunta malversación y cohecho en plena campaña de la Renta, cuando se nos pide ejemplaridad tributaria a todos los españolitos de a pie. En este tortuoso devenir, el todopoderoso exministro del Partido Popular y expresidente de la Comunidad Valenciana ha sido detenido por presunta malversación y blanqueo de capitales. No es pasado, como pretenden justificar algunos para escurrir el bulto, es el crudo presente de un partido que da verdadera vergüenza ajena, siendo suave.

Es totalmente insostenible que al partido que gobierna este país la Guardia Civil le detenga a un exministro cada dos semanas

Hay más, claro. Ya hemos conocido, el jueves, la demoledora sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel en la que el Partido Popular ha sido condenado conjuntamente con la ex ministra de Sanidad Ana Mato. Es una sentencia de las muchas que aún le esperan a la dirección nacional de un partido que ya solo produce rechazo y malestar.

Mientras el vergonzante espectáculo sucede vemos con sonrojo a un Podemos resquebrajado. Se le ha caído el discurso social al fondo de la lujosa piscina del chalet de su amado líder. Ha perdido la credibilidad para aquellos que aún se la tenían.

¿Realmente este país se merece esto? ¿Estos son los que pretender liderar?

Si analizo mi querida ciudad, Ourense, pues ya les digo que de pena. Cuatro grupos políticos que no quieren, o no les interesa, saber lo que significan las palabras diálogo, consenso, acuerdos e interés general. El bien de los 105.636 ourensanos que aquí vivimos les importa un bledo. Tenemos a 27 individuos que se sientan en un salón de plenos cobrando de nuestros impuestos únicamente para hundir aún más esta ciudad, penalizando por su egocentrismo, a las familias y personas que peor lo están pasando en esta crisis que aún vivimos.

Pienso y creo que el conformismo de muchos ourensanos debe acabarse, simplemente porque nos estamos jugando nuestro futuro y el de nuestros hijos. Con eso no debería especular absolutamente nadie, así que espabilemos. Si nosotros mismos no luchamos por nuestro futuro, pueden estar seguros que toda esta tropa no lo va a hacer. Nos lo demuestran los 365 días del año. Más claro, difícil.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Benito Iglesias

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