Olivas, en el disparadero

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18 de noviembre de 2011 (18:08 CET)

Con la que está cayendo en más de medio mundo, con la prima de riesgo española por los suelos, y en plena jornada de reflexión, lo que está ocurriendo en el Banco de Valencia parece un juego de niños. Pero no lo es. Es un banco en declive. Investigado por el Banco de España, y que ya ha retrasado la presentación de sus cuentas en dos ocasiones. Una entidad bancaria histórica por cuyo control se libra una batalla entre gigantes de un mismo equipo. El todopoderoso José Luis Olivas, vicepresidente de Bankia, y Rodrigo Rato, su máximo responsable.

La política y las finanzas se dan aquí la mano y la espalda. Ambos políticos lideraron hace un año la fusión de siete cajas de ahorros, que dio lugar al Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Ahora toca esperar a que pase el 20 de noviembre. No hay que alterar más, si cabe, el panorama político-económico valenciano. Todavía sin recuperarse de la semana negra que supuso la intervención de la CAM y la dimisión de Francisco Camps, cada día conocemos un nuevo agujero de Banco de Valencia, que en total ronda los 800 millones de euros.

La inesperada dimisión de Olivas, ex presidente de la Generalitat Valenciana, el pasado octubre, ha puesto sobre el tapete la realidad del banco valenciano, cuyo 38,8% pertenece a Bankia. Una realidad ahogada por las infortunadas inversiones inmobiliarias dentro y fuera de España. Unos negocios que Caja Madrid, y por tanto Rato, conoció perfectamente antes y durante el proceso de absorción. El ex presidente del Fondo Monetario Internacional no es un hombre al que se le puedan ocultar cifras fácilmente.

La historia es otra. Ahora que el PP está a punto de alzarse con la victoria en el Gobierno de España, y el ejecutivo valenciano ha dejado de ejercer el control de la época de Camps, ya no hay barreras. ¿Para qué quiere Rato a Olivas en Bankia? La transición ya está hecha. Todo parece indicar que la salida del vicepresidente del BFA está pactada, aunque todavía quedan pendientes algunos puntos que Olivas, buen negociador y conocedor de los entresijos del banco, de la fusión y de su partido, está ultimando. Y puede, que de su salida dependa que Bankia asuma la ampliación de capital para el Banco de Valencia que tiene preparada su actual responsable, Aurelio Izquierdo.

Es la vía que más posibilidades tiene frente a la intervención del FROB, o su venta, puesto que ni la mayoría de los accionistas ni el Consell quiere que el banco valenciano caiga en manos del Sabadell. ¿Por eso está esperando el Banco de España para dar sus resultados sobre la inspección?. ¿Quién será el nuevo ministro de Economía? ¿Será Juan Costa el que sustituya a Olivas?

En cualquier caso, Olivas no es un hueso fácil de roer. Fue uno de los fundadores de la UCD, ha sido secretario general del PP, y desde 1979, año en que fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Valencia, ha pasado por todos los cargos que rigen la política económica de la Comunidad Valenciana. Incluso llegó a ser presidente de la Comunidad Valenciana, su máxima aspiración, ejerciendo el cargo a la sombra de Eduardo Zaplana.  
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