Los ricos y la visibilidad de la justicia social

07 de enero de 2014 (11:18 CET)

Cuando la crisis arrecia y la pobreza avanza cada vez más; cuando los ricos en España aumentan y los más pobres se multiplican; cuando todos quisieran cobrar como Pablo Isla o Cristiano Ronaldo y te tienes que conformar con el salario mínimo o una pensión; cuando los gestores de lo público, desde su poder, anuncian recuperación, ¿a dónde apuntan o que nos quieren decir? ¿Hablamos, en realidad, de crecimiento, de progreso o de desarrollo de una economía especulativa o de una productiva y real?

La economía, tanto la popular como la académica, tiene el recorrido que tiene, incluyendo la ritualización y procedimiento: la del “listo”, la del “pillo”, la del “técnico” y, también, la del “profesional” de la cosa (o vive del rollo). Es decir, el cuento o la narratividad metafórica del “valor” de uso y de cambio –valor, de valere-.

Antes de la actual crisis la gestión económica se circunscribía a respuestas liberales, conservadoras y socialdemócratas, y se vislumbraban las diferencias en las propuestas electorales, pero esto, en España, se rompió cuando aparecieron Solchaga o Solbes. La última fase del neoliberalismo y las consecuencias del capitalismo salvaje, especulativo, depredador, acumulador, falsario y de escenografía-imagen o bancario, nos adentraron en todo tipo de burbujas y orgías, donde a los que tienen se les dará y a los que no tienen lo poco que les queda se les quitará, que alguna política económica quiere llevar a término, por lo que es urgente la reforma fiscal.

Frente a la situación generada hay que buscar respuestas, donde no cabe plantear la equidad, el equilibrio, lo probable, lo posible, la armonía o el consenso, toda vez que la economía financiera, bancaria y expoliadora ya no vale, donde las cajas de ahorros eran un nido donde se traficaba con todo tipo de productos, como pudo ser el tema de las preferentes: ganancia y negocio (Por cierto, aparte de los ex directivos indicados como responsables hay otros de los que nada sabemos, y, por cierto, ¿qué pasa con los sabios de Fucas o con otros no menos sabios, que aparecían en la tarjeta de presentación como catedráticos de universidad, tal era el caso de Quintás Seoane, entre otros?¿dónde, quién y cómo exigir responsabilidades y consecuencias?).

¿Bienes, recursos y servicios solo en función de oferta y demanda, solo obedeciendo a la producción, al consumo o la inversión? Preguntas básicas, pero que nos adentran en flujos y distribuciones que van desde lo individual, particular y personal hasta lo público, donde, trasversalmente, entra lo social. En nuestra cultura occidental se sigue la prescripción hebrea, que ha sido utilizada por Marx: de cada quien según su necesidad y a cada quien según su capacidad.

Es obvio que, en los últimos años, hubo tres dialécticas que han sigo gestionadas por conservadores, socialdemócratas y liberales: la basada en la necesidad/satisfacción (que era materialista, positiva y eficiente), la centrada en la aspiración/logro (que era espiritualista, especulativa y de escenario-actor-recorrido) y la circunscrita a la construcción social del deseo, donde lo formal se reducía a simple “plástico” y proyecto.

En ese trayecto aparecieron los nuevos ricos y las grandes fortunas, pero, ¿son élites económicas o clanes para enriquecerse? Como ahora no se habla de empresarios sino de emprendedores, el lenguaje nos confunde, por lo que, para iniciar a recuperar la economía y la vuelta a la productividad, hay que recuperar un lenguaje, dejando atrás el arreglo financiero, se requiere delimitar la política económica y fiscal. El realismo económico tiene que pasar de las reformas para adentrarse en la extensión de la riqueza, en la distribución de la misma y en la coparticipación de todos dentro de la solidaridad interterritorial y personal.

Ante la pobreza, la limitación, la desproporción de sueldos, salarios, gratificaciones, precios y ante la riqueza de unos pocos hay que revisar y replantear quién dirige, quién administra, quién gobierna y quién gestiona lo público, quién es la élite económica, el qué se produce y la actividad, el cómo lo realiza, porque todo ello representan las bases de la nueva economía, que serán las bases de la justicia, por lo que De Guindos o Montoro ven su actividad incrementada.

Vicente González Radío es catedrático de universidad.
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