• Síguenos:

Los ricos y la visibilidad de la justicia social

Cuando la crisis arrecia y la pobreza avanza cada vez más; cuando los ricos en España aumentan y los más pobres se multiplican; cuando todos quisieran cobrar como Pablo Isla o Cristiano Ronaldo y te tienes que conformar con el salario mínimo o una pensión; cuando los gestores de lo público, desde su poder, anuncian recuperación, ¿a dónde apuntan o que nos quieren decir? ¿Hablamos, en realidad, de crecimiento, de progreso o de desarrollo de una economía especulativa o de una productiva y real?

La economía, tanto la popular como la académica, tiene el recorrido que tiene, incluyendo la ritualización y procedimiento: la del “listo”, la del “pillo”, la del “técnico” y, también, la del “profesional” de la cosa (o vive del rollo). Es decir, el cuento o la narratividad metafórica del “valor” de uso y de cambio –valor, de valere-.

Antes de la actual crisis la gestión económica se circunscribía a respuestas liberales, conservadoras y socialdemócratas, y se vislumbraban las diferencias en las propuestas electorales, pero esto, en España, se rompió cuando aparecieron Solchaga o Solbes. La última fase del neoliberalismo y las consecuencias del capitalismo salvaje, especulativo, depredador, acumulador, falsario y de escenografía-imagen o bancario, nos adentraron en todo tipo de burbujas y orgías, donde a los que tienen se les dará y a los que no tienen lo poco que les queda se les quitará, que alguna política económica quiere llevar a término, por lo que es urgente la reforma fiscal.

Frente a la situación generada hay que buscar respuestas, donde no cabe plantear la equidad, el equilibrio, lo probable, lo posible, la armonía o el consenso, toda vez que la economía financiera, bancaria y expoliadora ya no vale, donde las cajas de ahorros eran un nido donde se traficaba con todo tipo de productos, como pudo ser el tema de las preferentes: ganancia y negocio (Por cierto, aparte de los ex directivos indicados como responsables hay otros de los que nada sabemos, y, por cierto, ¿qué pasa con los sabios de Fucas o con otros no menos sabios, que aparecían en la tarjeta de presentación como catedráticos de universidad, tal era el caso de Quintás Seoane, entre otros?¿dónde, quién y cómo exigir responsabilidades y consecuencias?).

¿Bienes, recursos y servicios solo en función de oferta y demanda, solo obedeciendo a la producción, al consumo o la inversión? Preguntas básicas, pero que nos adentran en flujos y distribuciones que van desde lo individual, particular y personal hasta lo público, donde, trasversalmente, entra lo social. En nuestra cultura occidental se sigue la prescripción hebrea, que ha sido utilizada por Marx: de cada quien según su necesidad y a cada quien según su capacidad.

Es obvio que, en los últimos años, hubo tres dialécticas que han sigo gestionadas por conservadores, socialdemócratas y liberales: la basada en la necesidad/satisfacción (que era materialista, positiva y eficiente), la centrada en la aspiración/logro (que era espiritualista, especulativa y de escenario-actor-recorrido) y la circunscrita a la construcción social del deseo, donde lo formal se reducía a simple “plástico” y proyecto.

En ese trayecto aparecieron los nuevos ricos y las grandes fortunas, pero, ¿son élites económicas o clanes para enriquecerse? Como ahora no se habla de empresarios sino de emprendedores, el lenguaje nos confunde, por lo que, para iniciar a recuperar la economía y la vuelta a la productividad, hay que recuperar un lenguaje, dejando atrás el arreglo financiero, se requiere delimitar la política económica y fiscal. El realismo económico tiene que pasar de las reformas para adentrarse en la extensión de la riqueza, en la distribución de la misma y en la coparticipación de todos dentro de la solidaridad interterritorial y personal.

Ante la pobreza, la limitación, la desproporción de sueldos, salarios, gratificaciones, precios y ante la riqueza de unos pocos hay que revisar y replantear quién dirige, quién administra, quién gobierna y quién gestiona lo público, quién es la élite económica, el qué se produce y la actividad, el cómo lo realiza, porque todo ello representan las bases de la nueva economía, que serán las bases de la justicia, por lo que De Guindos o Montoro ven su actividad incrementada.

Vicente González Radío es catedrático de universidad.

Vicente González Radío

Enviaremos un mensaje al correo indicado con el enlace que deberás clicar para completar el alta. No recibirás ningún boletín hasta entonces. Política de privacidad