Los fríos y duros datos que debemos saber

28 de octubre de 2013 (17:34 CET)

La morosidad en los créditos de la banca superó el 12% por primera vez desde que arrancó la serie histórica en 1962, subiendo el volumen de impagados por sexto mes consecutivo. Repunte que contrasta, paradójicamente, con la caída del dinero prestado a familias y pymes en el mismo periodo de tiempo. Precisamente, los problemas de las familias para llegar a fin de mes son lo que han impulsado al 5% los impagos en las hipotecas, y el deterioro va a continuar, esperando un primer semestre del 2014 de una crudeza no conocida en los cinco años de crisis que llevamos, y precisamente por este último dato, porque cinco años han agotado ya las reservas de liquidez de muchas familias y empresas.

Nuestros ahorros están en mínimos, las entidades sólo prestan a las administraciones, engordando así nuestra deuda pública hasta casi llegar al preocupante dato del 100% del PIB. Por este motivo, las recientes y desafortunadas declaraciones del presidente del Banco de Santander están fuera de lugar, aunque las haya realizado en un contexto internacional, ya que nos ha señalado como un país low cost y esto no representa valor añadido a la marca España, sino todo lo contrario.

Las últimas estimaciones elevan a 230.000 millones el valor de los créditos refinanciados por la banca. El 37% era moroso a cierre de 2012, mientras el 20,6% de la cartera era subestándar. El 42,4% restante, según indicaban las propias entidades en sus balances del pasado año, estaba al corriente de pago. No obstante, tras el cambio normativo, los créditos en los que se amplíe el periodo de carencia en más de 30 meses serán considerados también como morosos, independientemente de que el préstamo cuente con garantías. Además, entrarán en la cartera de dudosos los créditos que procedan de refinanciaciones o reestructuraciones previas, al entender que la capacidad de pago del deudor ya ha mostrado una acusada debilidad. Por otra parte, los que estén clasificados como normales o corrientes de pago pasarán a ser créditos subestándar. Todos estos datos producirán el efecto demoledor de que este país cerrará 2013 con un 25% más de empresas en concurso de acreedores que en el año 2012, ya que a final de este año se van a contabilizar todas las compañías que se han visto obligadas a cerrar porque los bancos han ejecutado los préstamos que les permitían mantener artificialmente su actividad.

Hay que recordar que más del 95% de los concursos de acreedores que se tramitan derivan irremediablemente en la liquidación final del negocio, acabando con el cierre de numerosas pequeñas y medianas empresas que no consiguen soluciones a su situación financiera. Estos son los datos y por ello mismo urge de una vez por todas una bajada de impuestos que rescate a familias y empresas, que ahora por la presión fiscal y tributaria están al borde del colapso. No hacerlo no sería entendible para nada ni nadie, porque sólo contribuiría a tener una ciudadanía más pobre y un sistema financiero, rescatado con el dinero de todos los contribuyentes, más rico. El principio de igualdad de clases se practica ejerciéndolo, lo demás se llama vasallaje y los ciudadanos ya no estamos por la labor de esto último.
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