Los emprendedores spin... OFF

10 de marzo de 2015 (15:24 CET)

De todos es conocido el potencial de investigación que tienen nuestros doctores universitarios, no se pone en duda su conocimiento, e incluso a veces disponen de medios al alcance de muy pocas empresas privadas para realizar sus labores de investigación dentro de su ámbito docente. Pero dada la infraestructura legal de transferencia de conocimiento o tecnología a las empresas privadas, se ha creado la figura inicial de las Spin-Off. Durante dos años he recorrido viveros universitarios, seguido spin-off y el resultado empresarial es nefasto.

Nos encontramos con un problema de base, que nunca se cambiará a nivel público, que es el miedo a salir de la zona de confort. Y es que en su mayoría, profesores universitarios, que siguen ejerciendo, se acogen a las subvenciones, espacios y recursos universitarios para tratar de llevar a producto sus investigaciones. Y aquí es donde comenten el segundo gran error: si tu objetivo es convertirte en empresa, no puedes desarrollar un producto en su base, dando la espalda al mercado.

Cuando quieren salir al mercado de inversión privada, nos encontramos con que, en la mayoría de las casos llevan diez años de investigación, que no reflejan en sus planes de empresa, pues no lo entienden como una inversión o un gasto. Buscan capital para autofinanciar sus empleos, en una línea de trabajo no acorde con el mercado y con participaciones de las universidades y entes públicos difícil de abordar.

Luego se presentan ante inversores privados, donde estamos acostumbrados a ver negocio desde el principio, buscar mercado, rentabilidad, reducción de costes y un equipo comprometido 120% con su empresa y la respuesta es complicada. Algunos hablan de capital ya obtenido de inversores, pero son públicos, entidades que ya los han financiado con anterioridad y que ahora apuestan nuevamente, para no perder esa posible inversión, pero lo que provocan es hacer creer la desconfianza en los inversores privados.

Un difícil legado, con peor solución, mientras que la gestión, aún siendo pública, viva de las universidades públicas. Trabajen bajo resultados y objetivos reales, buscando un retorno de sus inversiones, un retorno económico, que nos permita a todos autofinanciarnos en I D y en tasas académicas. No lloren tanto lo que ya no hay y mejoren sus procesos de productividad, señores rectores. Entiendan que, cada vez más, deben ser una empresa, privilegiada en sus presupuestas, pero arriesgada en sus objetivos finales.

Manuel García es socio y director de Zarpamos Aceleradora y autor del blog http://www.manuelgarciagarcia.es

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