La solidaridad. ¿Cómo se mide?

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18 de abril de 2011 (19:23 CET)

No hay dudas de que los problemas económicos están definidos. Tenemos que reducir el déficit económico de nuestra principal institución y los ciudadanos elegimos quién debía hacerlo. El problema es que, una vez pasado el proceso electoral, no importa a quien hayas votado. Ahora depende de que trabajo tienes en la Admistració y te das cuenta que puedes ser tú quien reciba las consecuencias prácticas de lo que llamamos crisis.

Es una reacción normal de la gente, como se demuestra en todos los países. Nadie quiere perder ventajas o posición y debe luchar por defenderlas, lo hemos visto en Grecia, Portugal o Francia. Lo que pasa es que en nuestro debate hay elementos diferentes, por ejemplo: se está desarrollando un Estatuto aprobado hace poco por las principales fuerzas políticas (Gobierno y oposición, el PP no formó parte del consenso).

Era una herramienta para mejorar ingresos y ahora sabemos que el no haber pactado, porque no quiso el Estado Central, un tope en la solidaridad se convierte en un elemento que con la crisis económica afecta la estabilidad que se buscaba en el sistema. Rompe la estabilidad y se reabre el debate cuando aparece el llamado pacto fiscal, que durante la campaña electoral CiU bautizó como concierto económico para Cataluña.

Creo que las movilizaciones de los funcionarios de la sanidad y la educación de los últimos días explican que las posibilidades de los recortes anunciados son limitadas si se quiere conseguir un equilibrio entre servicios y coste económico. Esto hace pensar en la viabilidad real de la financiación del actual modelo de la Generalitat, en definitiva, sin una recomposición de la aportación económica del Estado, de los impuestos tributados en Cataluña, personales y empresariales.

Es decir, sin pactar una limitación de la solidaridad con España no se podrá conocer la medida justa de nuestra institución. También será imposible lograr acuerdos con la gente afectada por los recortes, y más cuando tienen modelos en España que no parecen sufrir los mismos problemas y se alejan, por tanto, de las posibilidades reales de ajuste. Una vez más, el factor humano es decisivo.

Queda aún pendiente un elemento más de desconcierto, como el que parece que es la bandera del futuro gobierno en España. Me refiero a si gana el PP, claro. El tijeretazo de impuestos. Si en la crisis financiera presente añadimos este factor estamos llamados a echar más leña al fuego en las dos vertientes del conflicto: la social y la territorial.
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