La preocupación por la multita (de la leche) de la ministra de Agricultura  

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CUADRANTE DE REFLEXIÓN

13 de marzo de 2015 (18:02 CET)

A la ministra Tejerina le faltó tiempo para mostrar su preocupación por la viabilidad de las industrias lácteas a las que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia les impuso una multa por el pacto de precios de recogida a los ganaderos-productores. Se acordó también, aunque un poco de pasada, de ellos, de las pequeñas explotaciones, pero siempre como una consecuencia indirecta de lo que les pudiera afectar la situación en que quedan las grandes transformadoras. Yo le quiero tranquilizar. Señora Tejerina, no sufra usted. Estas empresas saldrán adelante, no tenga duda. Recurrirán la sanción, como hicieron en 1997, y ya veremos en cuánto mengua la minimulta de 88 millones de euros, una sanción ya de por sí ridícula consistente en el 10% de los más de 860 millones que obtuvieron de beneficio las industrias lácteas sancionadas con esta práctica ilegal. Esta cantidad, determinada por la propia CNMC, fue detraída, señora Tejerina, de los exiguos márgenes que los ganaderos podían obtener del precio de la leche de vaca.

Poco importó que durante cerca de 15 años tuviesen que sufrir los incrementos de la energía, de los combustibles, de los piensos, de las facturas de los veterinarios y demás cuentas que afectan a la explotación. Poco importó que se comprometiera la viabilidad de muchas explotaciones, obligándolas a cerrar con todo lo que ello derivó en sufrimiento personal, desempleo, abandono del medio rural y, en demasiadas ocasiones, búsqueda de nuevas oportunidades en otros sectores de actividad y en otros países. Sobre todo esto, en los últimos 15 años, no se tiene constancia de que les quitara el sueño a los conselleiros y ministros del ramo.

Mientras tanto, algunas empresas lácteas y dos asociaciones se comportaban como un cártel, desarrollando una práctica fraudulenta, pactando los precios de compra y obteniendo un importante beneficio que fue directamente a sus cuentas de resultados. Las mismas cuentas que "contingentarán" los importes de las multas, que tratarán de subsanar con nuevos planes de marketing, acciones promocionales, lanzamientos de productos con más valor añadido, o la renegociación de las plantillas con los precios de cesión a las cadenas de distribución. Por eso le digo, señora ministra, que no debe preocuparse más por el impacto de la multa; dentro de la cadena de suministro ya encontrarán la fórmula para seguir comprando al menor precio posible y vendiendo con los mayores márgenes que permita el mercado. Pero sin trampas, sin argucias. Los que fije el mercado, los que puedan negociar.

El presidente Feijóo sí mostró un poco más de sensibilidad hacia la manipulación de las reglas de la competencia y la injusticia que estaban padeciendo los ganaderos, especialmente los gallegos, a quienes se les paga el precio por litro más bajo de toda España. Se acordó de que muchas de las granjas siguen sin tener contratos por escrito en los que se detallen las condiciones comerciales: precios, recogidas, plazos y formas de pago. Algo que, por lo demás, las industrias lácteas sí tienen firmado con las cadenas de distribución. Y, de nuevo, volvió a sugerir la necesidad de que los miles de pequeños productores se agrupasen para ser más fuertes, poder tener una posición negociadora más sólida y estar más preparados no sólo ante situaciones como estas declaradas fraudulentas, sino también ante el nuevo escenario de desaparición de las cuotas fijadas desde Bruselas.

Todo esto está muy bien, don Alberto, con una pequeña salvedad: durante su acción de gobierno no se ha conocido ninguna actuación relevante, ninguna medida concreta por parte de la Xunta de Galicia en esta dirección. Una vez más, en un sector estratégico (¡qué manoseado está este concepto!), se han dicho y escrito muchos planes pero no se ha hecho nada. El resultado de estos años de gestión es que los miles de pequeños productores están en la misma situación desfavorable.

El futuro, para el conjunto del sector lácteo gallego, pinta bien, mucho mejor que el pasado. España es un país que consume más leche que la que produce: hay margen para los productores. En pocas semanas desaparecen las limitaciones de las cuotas lácteas. Los precios de la leche en origen son de los más bajos de Europa, y al mismo tiempo los precios de los productos terminados y presentados al consumidor son, también, de los más bajos. Existe, por tanto, un alto margen de maniobra para que se ajuste adecuadamente toda la cadena de suministro: ganaderos/productores, industrias lácteas transformadoras, cadenas y canales de distribución, hasta llegar el producto a los consumidores. Pero sin perder de vista el principal objetivo de los próximos años: "...posibilitar ter unha conta de resultados mínima para manter as explotacións", en palabras del propio presidente Feijóo.

Vamos a ver cómo se comportan los precios y los diferentes actores en las próximas semanas. Y veremos en qué queda el recurso de la esquelética sanción al cártel lácteo (así se han comportado). Convendrá que este tipo de prácticas fraudulentas no se vuelvan a repetir, para lo que será más eficaz el poder sancionador del órgano de Competencia que la propia actuación de la Administración, por lo que se ha constatado. En este sentido, la buena noticia es que la nueva directiva de la Unión Europea del pasado mes de diciembre incluye, para futuras sanciones de este tipo, el resarcimiento de daños y perjuicios, el pago del lucro cesante calculado por la CNMC y el de los intereses devengados de préstamos que los pequeños productores hubiesen necesitado para sobrevivir. Vamos, que las próximas multas, si se producen, no volverán a ser una broma del 10% del total del importe del fraude cometido, y tendrán mucho más presente a los auténticamente perjudicados, de los que –casi- no se acuerda la ministra de Agricultura.

 

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas

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