La nueva hostelería

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CUADRANTE DE REFLEXIÓN

30 de julio de 2015 (18:23 CET)

Un trimestre tras otro comprobamos que el canal hostelería (HO.RE.CA) continúa aguantando el tipo. Es verdad que se han perdido establecimientos hosteleros en España desde 2008; en promedio, y dependiendo de las fuentes consultadas, podríamos estimar un 10% del total. Aún así, siguen manteniendo su actividad entre 280.000 y 300.000 locales, si incluimos en la base de datos a todos aquellos estacionales: chiringuitos de playa, de camping, terrazas de hoteles de verano, de piscinas, etcétera. Los datos de empleo en este canal reflejan su mantenimiento en torno al millón y medio de trabajadores, y su aportación al PIB se mantiene igualmente un poco por encima del 12%.

Las razones que explican este comportamiento son muchas. La casuística que está detrás de cada traspaso, cierre, apertura o cambio de negocio, también. Cerraron negocios por obsolescencia, por su ubicación en pueblos que se están deshabitando, por la construcción de autovías o autopistas que evitan el tráfico por muchos núcleos poblacionales, por jubilaciones, por la finalización del período de mora de la renta antigua y la actualización de unos precios de alquiles inasumibles, y otras muchas causas.

Se mantienen la mayoría, e incluso crecen en número, en las zonas de mayor impacto turístico (creciendo en turistas y en gasto per cápita), como la franja mediterránea y los archipiélagos. También, debido a que España sigue manteniendo una diferencia en su hora oficial que alarga artificialmente las horas de día y, además, tiene una permisividad horaria mayor que el resto de Europa. Y porque pese al impacto de la tecnología en la sociedad actual, los locales de hostelería siguen siendo puntos de reunión, de tapeo, auténticos lugares donde se fragua una parte importante de eso que llamamos socialización

El momento actual es de gran dinamismo en este sector. Lástima no poder decir lo mismo de otros, especialmente vinculados a la transformación y la industria. Pero en el canal horeca sí se comprueba –como en otras épocas- un alto nivel de iniciativa, profesionalización y búsqueda de su nicho de mercado en buena parte de las nuevas aperturas. Locales que apuestan por decoraciones vintage; por compartir espacio con otras líneas de negocio: venta de libros, de ropa, de muebles y objetos de decoración; locales con actuaciones musicales y venta de instrumentos y discos; con talleres de reparación y alquiler de bicicletas; de fotografía, pintura; locales integrados en los mercados de abastos; muchos que utilizan la fórmula del take away o reparto de desayunos, aperitivos y demás a otros comercios y oficinas; locales con elaboración de cervezas artesanales; con venta de productos de alimentación: conservas, miel, pan; locales que vuelven a fomentar las tertulias, las charlas, las microconferencias sobre temas muy variados; incluso alguno, en A Coruña, que importó el formato de una tertulia sobre la muerte, al parecer un tema muy arraigado en determinados pubs ingleses. Y así podríamos continuar.

Es positivo, a mi juicio, que sigamos contando con cerca de 300.000 establecimientos hosteleros en España. El propio sector se reajusta y adapta a las nuevas formas de consumo y al nuevo perfil de los usuarios y consumidores españoles. También lo harán los específicamente orientados al turismo. Mientras tanto, lamentablemente, leemos noticias como el cierre de cafés históricos, emblemáticos, de gran valor cultural y social como el Café Comercial. Una pena. 


José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas

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