La 'Fórmula' decadente de Ecclestone

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OPNIÓN

25 de junio de 2011 (15:09 CET)

Le he dado vueltas y no hay manera. Por mucho que me aseguren que beneficia a mi ciudad, a la comunidad y a toda España, no lo veo claro. A los valencianos nos ha costado y nos cuesta mucho sufragar una fiesta de la que hemos recibido, y recibiremos muy poco. Sólo he estado un vez en mi vida en un circuito de carreras. Fue en Cheste. Llegar fue un suplicio. Conseguir ver algún coche en la pista, más todavía. Y todo en un clima ensordecedor. La Fórmula 1 no es lo mío. Pero eso da igual. No critico a los que les gusta.

Critico el despilfarro que me pareció la construcción de un circuito urbano cuando ya teníamos el de Cheste. Critico que sigamos pagando, con la crisis que hay, un evento que a estas alturas todos sabemos que sólo está siendo rentable para unos pocos. El Gobierno Valenciano, que ya invirtió más de 63 millones de euros en adecuar el circuito, abona un canon de 18 millones de euros anuales por organizar la fiesta, además de los gastos de ponerla en marcha. Al final, la campaña de publicidad para situar a Valencia en el escaparate del mundo, está saliendo muy cara a las arcas públicas.

¿Qué nos cuesta la F1? ¿Cómo revierte en la Comunidad Valenciana? se preguntaba el futuro dirigente de la patronal empresarial, José Vicente González, que ha puesto sobre la mesa la posibilidad de abandonar la política de grandes eventos impulsada por Francisco Camps. Una propuesta que nadie se había atrevido a plantear hasta ahora. Pero los tiempos cambian, los dirigentes empresariales se renuevan, y exigen también algo más que palabras de compromiso. “Aterrizar a la velocidad de un avión de combate”, le pedía González al nuevo equipo de Camps.

Ya veremos. De momento vamos a seguir ayudando al magnate de la Fórmula 1 a pagar la casa que su hija Petra Ecclestone, una niña de 22 años, ha adquirido en un barrio de Los Angeles. Según The Wall Street Journal, la mansión, la más cara de Estados Unidos, es una de las más grandes de la zona, con 5.700 metros cuadrados de extensión, y un parking para 100 automóviles, nada menos.

El precio de salida era de 150 millones de dólares, pero se desconoce lo que al final ha pagado Ecclestone. Tamara, la otra hija del empresario, ya posee una casa de lujo similar en Londres, valorada en 90 millones de dólares, que es el canon total que la Generalitat va a pagar por mantener el Gran Premio de Europa de Fórmula 1 en Valencia hasta el año 2014.

Pero lo grave es que a pesar de la deuda financiera, más de 17.800 millones de euros, los recortes y las presiones empresariales, el Consell baraje ampliar hasta el 2020 el contrato que tiene con Ecclestone, que estos días andaba comprando marisco y fruta por el Mercado Central.

No me extraña que el grupo parlamentario Compromís, haya pedido de nuevo que el Consell facilite una copia de los contratos firmados con las empresas organizadoras del evento, y que explique si el pago del canon en un paraíso fiscal, al estar ambas ubicadas en las Islas Jersey, está dentro del marco legal para la prevención del fraude. ¿Ustedes qué opinan?
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