¿Hasta cuándo?

15 de mayo de 2013 (10:53 CET)

La publicación del Estudio de Adjudicaciones de Obras en Galicia correspondiente al año 2012, por parte de la Federación Gallega de la Construcción, nos permite analizar cómo se ha comportado uno de los sectores económicos que mayor peso específico tiene en el comportamiento del PIB gallego.

Los datos que arroja dicho informe no son nada esperanzadores y de su análisis no resulta difícil caer en el pesimismo y el desánimo ante el futuro que se nos avecina.

Estos sentimientos se extreman cuando constatamos que los datos negativos no son coyunturales sino que reflejan una tendencia que se ha venido agravando desde el año 2008.

Así, constatamos que la caída de la adjudicación de obra pública por cuarto año consecutivo; la privada, prácticamente inexistente, no parece que vaya a tener un peso significativo en los próximos años, arroja un descenso, en este caso del 8,41%, dato que adquiere una mayor relevancia cuando lo comparamos con los volúmenes de obra pública que se adjudicaban en el año 2008. En los últimos cinco ejercicios hemos pasado de un volumen de obra adjudicada por el conjunto de las administraciones públicas de 2.312,8 millones de euros, en el año 2008, a 1.414,3 en el año 2012. Es decir un descenso acumulado del 39,85% para el conjunto de las administraciones públicas.

Siendo relevante la magnitud de las cifras, mucho más es lo que las mismas ocultan en cuanto a la realidad socioeconómica que proyecta su sombra. La construcción ha pasado de representar, en el año 2008, el 13,7% del PIB gallego al 10,9 % en el año 2012. Las personas ocupadas en construcción, en el periodo 2008-2012, han pasado de
134.100 a 79.000; el paro registrado en el sector de la construcción evolucionó desde los 27.138 inscritos a 45.984; el número de afiliados a la Seguridad Social, en el periodo objeto de análisis, ha descendido desde 125.227 a 73.331. El número de empresas que han desaparecido ascienden a 5.999, al pasar de 37.707 empresas registradas para el conjunto del sector en el año 2008 a 31.708 en el año 2012; el número de ERE presentados por las empresas de construcción han experimentado un incremento significativo al pasar de 117 expedientes presentados en el año 2010 a 375 del año 2012.

Como se deduce de los datos recogidos en el párrafo anterior, la falta de inversión pública tiene consecuencias muy negativas sobre el tejido empresarial y la generación de empleo y actividad económica, pero también lo tiene sobre las cuentas públicas, ya que la falta de inversión genera un mayor gasto público vía prestaciones y una menor recaudación, pues no hay que olvidar que por cada millón de euros invertido en infraestructuras las administraciones públicas obtienen un retorno fiscal de 570.000 euros, y el recorte de ese millón de euros tiene como consecuencia que se pierdan 18 puestos de trabajo, 12 directos y seis indirectos.

La aportación del sector de la construcción al crecimiento y desarrollo de Galicia en los últimos años es incuestionable y de cara al futuro deberá de jugar un papel muy importante en los esfuerzos que se lleven a cabo para superar la situación de crisis en que estamos inmersos. Sea cual sea el modelo económico que desarrollemos para hacer viable nuestra conhesión social, deberá de apoyarse en un sector de la construcción con capacidad para dar respuesta a esas inquietudes que deberían de redundar en una mayor calidad de vida para los ciudadanos, lo cual, entre otras cosas, pasa por una mejora de las infraestructuras y el mantenimiento de las existentes. Por ello creemos que las administraciones públicas deben de hacer una apuesta decidida por la inversión en gasto productivo y no continuar con políticas que aboquen a sectores como el nuestro a un debilitamiento tal que para cuando se les necesite, ni estén ni se les espere.

Antón Arias es empresario

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad