¿Generan los futbolistas lo que ganan?

25 de julio de 2011 (19:17 CET)

Económicamente, a los aficionados al fútbol que se preguntaban por qué un señor en pantalón corto podía cobrar en un año lo que sus seguidores en toda una vida les caía una frase lapidaria: ‘los jugadores generan el dinero que ganan’. Sin ir más lejos, en un especial sobre el Mundial de Sudáfrica realizado por Samanta Villar, Casillas se lo cascó con naturalidad a la periodista. Y fin de la cuestión.

Casi todo el mundo lo sabe, pero por hacer un baremo un futbolista medio de Primera División puede embolsarse de media unos 600.000 euros netos anuales. Y la cosa puede dispararse en el caso de las ‘stars’ como Cristiano Ronaldo hasta los siete kilos sin pestañear.

El problema viene cuando nos ponemos a analizar la situación de los clubes, de todos los clubes en particular, y del fútbol español en general. Solo en el mes de junio cuatro equipos han entrado en Ley Concursal. Antes, muchos otros ya lo habían hecho y, de ellos, solamente el Levante Unión Deportiva ha constituido un caso de éxito.

El Valencia, por ejemplo, se encuentra en un concurso encubierto, pues su principal acreedor es Bankia y su deuda se va hasta los 360 millones de euros, lo que por ejemplo le impide y le impedirá a medio plazo acabar su nuevo estadio, que sería la clave para regenerar su economía.

Todo esto viene por la locura de los fichajes y los sueldos astronómicos en los últimos tiempos, pero sobre todo porque se ha permitido a sociedades anónimas, aunque sean deportivas realizar una ingeniería financiera que a otras compañías les está vedada.

Las entidades futbolísticas han ido pagando traspasos y salarios con el dinero que les daban las televisiones por sus derechos. Esa es otra: a veces los futbolistas no hablan con los medios pero de no ser por ellos cobrarían un 80 por ciento menos. El problema es que la pasta que recibían por cinco años la gastaban en tres, lo que les obligaba a volver a pedir un adelanto, o un préstamo, o sin ningún tipo de rubor ayuda pública. Y lo mejor es que la recibían.

Dicho todo esto, parece más que evidente que con todos los equipos endeudados en la Liga de Fútbol Profesional, el dinero que perciben sus jugadores no es en absoluto proporcional. Porque si lo fuera, entre las entradas, los abonos, la mercadotecnia y los derechos de imagen el saneamiento de los titulares de sus escudos sería absoluto.

Así que a lo mejor hay que ir planteando que los axiomas habituales ya no sirven. Y recordar que Michael Jordan no se hizo rico jugando al baloncesto, sino realizando anuncios para marcas publicitarias que le pagaban 10 veces más que los Chicago Bulls.

Al final, van a tener dos opciones: adecuar, dentro de lo que cabe, porque siempre ganarán más que el común de los mortales, lo que perciben a final de mes, o asumir lo que puede ocurrir: que por mucho que diga en sus contratos que van a cobrar, igual, como ya ha ocurrido en alguna ocasión en Valencia, Zaragoza, o Vallecas, hay un momento en que no perciban ni un solo euro.
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