Galicia resiste...¿o no existe?

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CUADRANTE DE REFLEXIÓN

06 de mayo de 2015 (01:51 CET)

El estudio Atlas de la crisis puso de manifiesto lo que ya sabíamos: el norte no se comporta como el sur, ni la vertiente atlántico-cantábrica como la mediterránea, y hay zonas más vulnerables que otras. Gracias al estudio de 15 variables demográficas, geográficas, económicas y sociales, un grupo de investigadores dirigidos por el demógrafo Ricardo Méndez, director de una institución dependiente del CSIC, se ha podido contrastar empíricamente algunas de las evidencias sociales que están en el trasfondo de muchos de los análisis políticos y económicos.

Del análisis de las informaciones recogidas en los medios, cualquier responsable de un ministerio poco informado (el ministro, no el ministerio, lo que le sucede a la mayoría, que dicen no tener tiempo para leer los informes que les resumen sus colaboradores, que dicen estar saturados con tanto informe) podría extraer la conclusión errónea de que Galicia, que forma parte del norte, resiste bien la crisis por las mismas razones que el País Vasco: diversificación industrial, apuesta por las tecnologías avanzadas, exportación, etcétera. Porque según el Atlas de la crisis, Galicia pinta bien, con una resistencia media de las provincias de A Coruña y Pontevedra y una alta resistencia de las de Lugo y Ourense. Y es que, en general, el oeste (el lejano oeste para quien esté lejos, que diría Camba) es resistente, mientras que el este es el perdedor.

Pero claro, si profundizamos un poquito más en el estudio, y conocemos con más detalle los territorios (que ambos factores son complementarios) constatamos que esta situación de resistencia a la crisis actual, con datos medidos entre el 2006 y el 2013, es consecuencia de que no se había superado todavía la crisis de los años 80. Así se especifica, por ejemplo, para las ciudades de Vigo y Ferrol: "no sufren especialmente la crisis actual porque todavía no se recuperaron del enorme impacto de las reconversiones de la industria naval de los años 80". ¡Acabáramos!, que diría cualquier ferrolano o vigués reconvertido, desempleado o prejubilado con una pensión mínima. Y lo mismo podríamos concluir de las provincias de Lugo y Ourense, dos de las últimas del ranking español –y europeo- en percepción de rentas por cuenta ajena, de mayor descenso demográfico, mayor desequilibrio entre población activa y perceptores de prestaciones públicas, con saldos vegetativos negativos desde hace varias décadas y convertidas en una fuente de emigración de su población más joven, preparada y en edad de tener hijos. En fin, lo dicho, como Galicia ya estaba a la cola de España y no había participado de los años de crecimiento (en la misma medida que los ejes Bilbao-Madrid-Valencia-Barcelona) pues ahora resiste mejor, tiene menos que perder y sufre menos.

La insuficiente o mala lectura de este tipo de informes –no afirmo que este sea el caso- tal vez puedan explicar comportamientos políticos calificados como de "agravios" por los gallegos. Ya la señora Álvarez en su día, aquella ministra socialista que bien podría pasar a la historia como la peor ministra de Fomento desde la creación del ministerio en el siglo XVIII, metió en un cajón aquel "Plan Galicia de mierda" (sic), tal vez considerando que no hacía falta. O los actuales ministros Soria y Montoro, también en las primeras posiciones en sus ministerios para alcanzar la misma gloria que la señora Álvarez, cuando en el Congreso afirmaban que ya en Ferrol había mucho trabajo en los astilleros y se estaban cortando chapas, y disparates de semejante cariz, totalmente alejados de la realidad. O posiblemente de aquí deriven los comentarios de los políticos mediterráneos (aquí lo dejo) acerca de la inconveniencia de seguir invirtiendo en el AVE que acerque a los gallegos al resto de España.

Galicia continúa 20 puntos porcentuales en renta por debajo de la media europea; Madrid, Cataluña y País Vasco están por encima del 110%. Sumida no en una crisis demográfica, sino en una catástrofe demográfica sin precedentes, como explican los profesores de las universidades locales. Con una política industrial inexistente, y un peso tanto de este sector como del sector servicios, todavía por debajo del agroalimentario. Resistiendo el impacto de la crisis a base de bajos salarios, desempleo por encima del 30% en zonas industriales, exportando graneles y materias primas sin elaboración que aportarán valor añadido a sus compradores y a las industrias transformadoras, y perdiendo peso porcentual tanto en su aportación al PIB español como al padrón de habitantes. Pero, con todo, Galicia existe, y para conocerla hace falta algo más que venir en el vuelo de la mañana, ver el botafumeiro, comer un poco de marisco y regresar en el primer vuelo de la tarde.

PD. El estudio del CSIC está hecho desde Valencia. No, si no lo digo por nada. Es un apunte más.

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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