Fin del mundo, se dice

17 de octubre de 2013 (12:34 CET)

Andan los medios alporizados con que esta noche es el fin del mundo. O era, porque justo cuando saco un hueco para escribir estas líneas leo que republicanos y demócratas llegan a un acuerdo temporal (a.k.a. 'patada-para-delante') para elevar el techo de la deuda hasta febrero de 2014. Un poco a destiempo, por tanto, escribo estas líneas para deciros que no, que con abismo fiscal o sien él aquí no va a pasar nada. Y aunque a destiempo, febrero enseguida llegará, así que los argumentos que expongo a continuación enseguida estarán de actualidad otra vez.

Explico por qué pienso, en contra de la opinión mas extendida, que no pasaría nada si esta noche no hubiera pacto en 3 puntos:

1. Si hay acuerdo o no es una decisión política, no tiene nada que ver con la solvencia de los USA. Yo, hasta leer ahora que finalmente hubo pacto, habría apostado que no lo iba a haber. Ya dije muchas veces que de economía algo sé, pero de política npi, así que ya ven, la próxima vez que haga una predicción política, apuesten por lo contrario. En cualquier caso, los republicanos podrían esta noche o en febrero no dar su brazo a torcer más allá del límite por una cuestión política, a sabiendas de lo que voy a contar en el punto 2 (y quizás también en el 3, pero no creo que sean tan cretinos de llegar tan lejos).

2. De llegar al límite sin acuerdo, el default de la deuda no es automático. Piensen en una empresa con deudas (como todas) pero solvente, que pide autorización a la junta de accionistas, por ejemplo, para emitir deuda más allá de un límite estipulado en los estatutos de la empresa (no todas tienen ese límite por escrito, pero habría podido ser el caso). La negativa de la junta no implica el default automático. Cuando empiecen a llegar las primeras letras de pago, habrá que hacer frente con lo que haya en la caja. Buscar ingresos bajo las piedras. Retrasar los pagos todo el posible, etc. En el caso americano, retrasarán el pago de las nóminas de los empleados públicos, en los pagos a proveedores, en la devolución de impuestos, buscarán ingresos bajo las piedras, etc. antes que declarar un default en la deuda nacional. La cosa se complica por el cierre administrativo en el que también están inmersos.

Eso da un margen de tiempo de días o puede que semanas. El Tesoro Americano estimaba que los fondos federales para financiar la deuda del país se agotaban la pasada noche, por lo que evitar el impago requeriría, según las mismas estimaciones, recortar un 32% los gastos para equilibrarlos con los ingresos. Tarea complicada, pero que según la agencia de calificación Moody's, daría margen al Gobierno de Obama hasta mediados de noviembre. Por último, quedaría aún la posibilidad de recurrir a artificios como lo de la famosa moneda del billón de dólares, entre otras. A cuyo objeto contaba yo que los republicanos podían plantearse seguir con su estrategia más allá de esta noche. Finalmente, y afortunadamente, no fue así.

3. Pero incluso si llegamos a tanto, y llegamos a ver un default de la deuda americana, apuesto a que ni siquiera eso provocará en los mercados y en la economia más que un pequeño susto. Aquí me desvío de lo que opinan la mayoría de los analistas que he leído y, en cualquier caso, ya digo que dudo que podamos llegar a testar quien tiene razón, porque no creo que los políticos americanos lleguen a ser tan cretinos (aunque que con los tipartis nunca se sabe). En cualquier caso, expongo mi argumentación:

Imaginad que Amancio (excuso poner apellidos, es un ejemplo totalmente ficticio...), un hombre públicamente reconocido como totalmente solvente y rico hasta las trancas, tiene un pequeño problema doméstico: la mujer le quitó la cartera y las tarjetas de crédito porque "te lo gastas todo en vinos". Los líos de Amancio con su mujer son públicos: todo el mundo sabe los problemas que tiene en casa al respeto. Normalmente, un retraso en un pago por parte de una empresa es un problema bien serio porque es señal de problemas económicos latentes (en principio de liquidez, pero pueden ocultar un verdadero problema de solvencia) que pueden ir a más. Los proveedores dejan de fiar, los bancos dejan de prestar, y antes o después llega la suspensión de pagos. Pero con Amancio no, porque los acreedores saben que Amancio es rico hasta las trancas y si hoy no pagada pagará mañáña, porque el problema es la mujer que no le devuelve las tarjetas. No es que sea una coña el retraso, pero el mercado no lo va a ver como un default.

Perdón por el ejemplo, pero los USA son solventes mientras no se demuestre el contrario. Tanto, que meses atrás cuando la agencia de rating S&P bajó a los USA del rating AAA la consecuencia fue... que los mercados pidieron tipos menores por comprar deuda americana. Debería ser al revés: menor rating, mayor coste de la deuda. Pero los mercados interpretaron: la deuda sin riesgo por excelencia tiene un rating menor, ergo el mundo es hoy un lugar (financieramente) menos seguro, ergo compremos deuda sin riesgo. Cúal es la deuda sin riesgo? Bonos USA. Compramos, cae el coste de la deuda.

Los líos políticos en el Congreso Americano son vox populi. Los mercados saben que, si finalmente se produce un impago no será tal, sino un retraso de un agente económico no sólo totalmente solvente, sino al que el mercado le concede el título de agente más solvente del mundo, por muchos líos que tenga en casa. Ojo, no digo que sea inocuo, ni poco serio. Es más, es propio de país bananero y de acontecer este espectáculo con otra economía, probablemente a estas alturas el grifo del crédito estaría cerrado. Pero los USA es el dólar, lo siento: la prevalencia económica de los USA aún durará un tiempo más. No sé cuanto, pero sé que será más allá de esta pasada noche, o de febrero.

David Peón es economista. www.dpeon.com
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