Fin de la recesión, sí: fin de la crisis, no

07 de octubre de 2013 (11:20 CET)

Al pan, pan y al vino, vino. ¿España ha tocado fondo? Sí, con los datos que nos ofrecen organismos públicos y privados se podría decir que habremos tocado fondo en el último trimestre de este año. Pero ojo, digo España en su conjunto, porque Ourense, la ciudad donde he nacido, vivo y trabajo no ha tocado fondo y aún tardará tiempo en hacerlo. Hablemos nítidamente para no crear falsas expectativas a nadie, y menos en estas difíciles circunstancias, en lo económico y social por las que están atravesando cientos de familias ourensanas. 

En los últimos meses he dicho por activa y pasiva que de esta crisis saldremos, pero primero saldrán las comunidades, provincias y ciudades que mejor han resistido la crisis o que mejor han aprendido de los errores cometidos para acometer los cambios o modificaciones pertinentes, y así poder salir fortalecidos, despuntando de esta forma económicamente, para acto seguido generar empleo, que es la clave del sistema y el eje principal en la recuperación del estado del bienestar.

Pero Ourense, con un tejido industrial de un 16%, del cual solo una tercera parte esta internacionalizado, estando el resto volcado en el mercado nacional y con una importantísima dependencia de los pensionistas como sustento de miles de economías familiares en nuestra provincia, no está ni de lejos en esa tesitura. O alguien piensa que con la simple revalorización de tan solo un 0,25% en las pensiones, que son las más bajas del Estado, y al desligarlas del IPC, ¿éstas no quedarán a los pies de los caballos al perder poder adquisitivo y provocar así un descenso aún mayor del consumo en un provincia cuyo segundo sustento proviene de los ingresos de los funcionarios que continúan un año más con sus nóminas congeladas? ¿de qué estamos hablando entonces?, ¿de recuperación en este contexto? 

No le tomemos el pelo a nadie y menos a nuestros vecinos. Una cosa es maquillar suavemente la realidad para generar ilusión en la sociedad y combatir la ansiedad reinante, y otra bien distinta es crear expectativas ficticias que no se van cumplir ni siquiera parcialmente.

Si personalmente me opongo al nuevo índice de revalorización de las pensiones es porque no garantiza su poder adquisitivo, lastrando cualquier posible inicio de recuperación, ese es el motivo y no otro. Pero además compruebo como los privilegios fiscales de nuestros parlamentarios siguen intactos. La igualdad se practica dando ejemplo primero y solicitando sacrificios económicos después.

Las reformas son necesarias e imprescindibles, como también lo es apostar claramente por políticas de crecimiento que desapalanquen nuestra maltrecha economía, y en Ourense a día de hoy sigue sin producirse esa modificación del tejido productivo que nos sirva de punta de lanza en la búsqueda de un cambio a mejor para nuestra sociedad. Una vez más sé que este artículo es duro, pero dura es la realidad y con ella es la que tenemos que convivir y enfrentarnos. Mi recomendación es que quien tenga la responsabilidad de gobierno, sea estatal, autonómico o local, piense y actué en clave ciudadana, única y exclusivamente.
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