Escasa visión de futuro de los editores de prensa

13 de diciembre de 2013 (12:16 CET)

Los editores de los diarios españoles siguen pensando que sus ediciones impresas son “el principal tesoro para construir el futuro” de sus respectivas empresas y que su principal problema es que su audiencia “no ha dejado de leer periódicos sino de comprarlos”, según una de las conclusiones a las que han llegado tras un informe incluido en el Libro Blanco 2014 de AEDE (Asociación de editores de diarios españoles).

Sin embargo, este análisis autocomplaciente revela que los editores (dueños de los principales medios de comunicación de España) están profundamente alejados de la realidad y sin ideas para afrontar los retos del sector para los próximos años. Como si su crisis fuese un problema de la coyuntura económica que atraviesa el país, que se resolverá cuando España vuelva a ir bien, y no del cambio del ecosistema informativo y de la sociedad.

Los datos son demoledores. Desde el año 2007, el último gran año de la prensa española antes de zambullirse de pleno en la crisis, los ingresos por publicidad descendieron un 62% mientras que las ventas de ejemplares cayeron un 37,5%. Los ajustes internos contribuyeron a mitigar la pérdida de ingresos (1.398 millones), gracias al recorte de 1.025 millones en diferentes partidas, entre ellas la de personal.

Según las estimaciones de la FAPE, desde 2008, han sido despedidos unos 9.500 periodistas, el 25% en los diarios. El capítulo de personal descendió un 36,6% y ha pasado de significar el 24,8% de los gastos totales al 26%. Una leve reducción, a pesar de tener que prescindir de valiosos profesionales, lo que supone una descapitalización importante.

Sin embargo, los datos más alarmantes y que los editores no quieren aceptar, es el hecho de que la audiencia de los diarios ha caído un 23,5% desde el año 2008 y ya sólo leen periódicos el 32,2% de la población mayor de 14 años. La audiencia diaria de internet es del 56,4%, el 88% más que en 2008.

Ante esta dura realidad, con pérdida de ingresos y la caída de la audiencia, los diarios siguen pensando que el papel es su modelo de negocio, ya que ellos mismos consideran que el futuro está en “nichos de mercado de alto valor añadido, semejante a productos de lujo”.

Los editores deberían contemplar en sus análisis que los hábitos de consumo de información han cambiado rotundamente. La fidelidad a las cabeceras está condicionada por su propia credibilidad, pero también la que aportan sus periodistas y colaboradores, que ponen su marca al servicio de sus lectores.

Un informe elaborado por Estudio de Comunicación para Cinco Días señala que el 54% de los directivos de las grandes empresas españolas consideran que el papel prensa desaparecerá a medio plazo. Entre los que opinan así, el 89% considera que lo hará en un plazo de 10 años.

Este estudio subraya que el 75% de los directivos se informa indistintamente a través de soportes digitales o papel prensa, aunque el 18% del total ya solo utiliza la web, mientras que el 6% prefiere solo el papel. Sin embargo, el dato más alarmante para los diarios es que los directivos —la élite empresarial del país— revelan que ellos no buscan en los diarios en papel las noticias más importantes del día sino “el análisis, al reflexión y la investigación”, frente a otras cuestiones como el placer de leer en papel o conocer las aportaciones de “autores de prestigio”.

Cambio de modelo y estrategia

Los editores deben entender que el ecosistema de la información ha cambiado radicalmente. La batalla por la exclusividad y la primicia ya no es el principal reclamo para los lectores y deben apostar nuevas estrategias, como una información de calidad y análisis en profundidad, lejos de la supeditación a las fuentes de información (administraciones, empresas o agentes sociales).

Prescindir de periodistas consolidados y de reconocido prestigio para sustituirlos por becarios es ir en dirección contraria a lo que exigen los nuevos tiempos. Algún día estos jóvenes profesionales se convertirán en valiosos profesionales pero necesitan tiempo. Mientras, los diarios pierden audiencia y prestigio. Además, los anunciantes comienzan a percibir la eficacia de la publicidad en canales online, ya que les permiten llegar directamente a las audiencias objetivo

Pronosticar la muerte de la prensa en un plazo de 10 o 15 años resulta demasiado osado, tal vez. Pero el panorama que se vislumbra es la muerte de muchos periódicos en ese periodo de tiempo. Sobrevivirán algunos —menos de los deseados—, y como producto de calidad. Hacer información de calidad, cuesta dinero, sostienen. Pero no todos ofrecen un producto que responda a esos criterios.
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