El mercado son personas

18 de junio de 2014 (14:08 CET)

Conocimos recientemente los resultados de la última Encuesta de Presupuestos Familiares: el gasto medio de los hogares se redujo un 3,7% en 2013, lo que sumado a los anteriores años de la crisis se traduce en una reducción del 14,5% desde 2008. El dato es claro, es cruel, y describe claramente la situación actual.

En el desglose de la encuesta se comprueba cómo se encarecieron las partidas de vivienda, agua, luz, gas y alimentación en el hogar. Además de la enseñanza y los medicamentos. Por el contrario, se redujeron los gastos en transporte, viajes, ocio y comidas fuera del hogar, lo que afecta fuertemente a los sectores de la restauración, hoteles, cafés, cines, teatros, espectáculos y ocio en su conjunto.

Al mismo tiempo que conocemos estos datos, la Comisión Europea hace públicos los informes de Eurostat. Nos dice: "España es el país de la UE con menor recaudación derivada del consumo". La recaudación se situó en 14 euros de impuestos por cada 100 euros de consumo en los hogares, mientras que la media de la UE fue de 19,9 euros. Su conclusión fue de primero de carrera: hay que incrementar los impuestos al consumo.

Si los rectores del asunto hubieran pasado de curso, o hubiesen tenido la responsabilidad de vender productos de consumo en mercados en recesión o estancados su respuesta sería otra. No sería subir el precio a los productos que ya se han convertido en caros o prohibitivos para un alto porcentaje de consumidores. Necesariamente tendría que pasar por incrementar la recaudación de otras fuentes de ingresos: gravando en mayor medida los capitales (sicavs), reduciendo el fraude fiscal, la economía sumergida, la evasión de divisas, o acometiendo reformas que llevasen al Estado a la reducción de gastos superfluos, administraciones innecesarias o redundantes, y medidas similares.

Esto lo han entendido países poco sospechosos de tratar mal a los capitales, como Estados Unidos, Japón o Alemania. Sus medidas fueron en esta dirección al mismo tiempo que favorecieron el consumo interno a través de una mejora del poder adquisitivo de sus ciudadanos. Subieron salarios y bajaron impuestos directos al consumo. Habrá sido porque tienen claro que para crecer es necesario estimular el mercado interno, y "el mercado son personas". Este es el título de un pequeño libro publicado por el profesor Chías en 1990. Hace ya mucho tiempo de su publicación y de la de cientos de estudios y tratados en la misma dirección, con resultados de éxito. Se ve que los técnicos de la Comisión Europea no tuvieron oportunidad de estudiarlos, y continúan estrujándose el cerebro tratando de ver cómo se puede obtener mayor recaudación estrujando a quien ya no puede comprar ni lo necesario.

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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