El gran potencial de la Ribeira Sacra

16 de octubre de 2014 (12:09 CET)

El Plan de Turismo español “Horizonte 2020” apuesta por potenciar la innovación, la identidad, la singularidad del producto y la sostenibilidad, preferentemente en productos que integren naturaleza, cultura y patrimonio. Por su parte el Plan Estratéxico de la Xunta de Galicia 2010-2014, actualmente en revisión y actualización, tiene como objetivo global: “el crecimiento sostenible y la creación de empleo, aumentando la cohesión social y el equilibrio territorial”. El “producto Ribeira Sacra”, en mi opinión, cumple todas estas características y algunas más.

La Ribeira Sacra ocupa un territorio de más de 2.500 hectáreas repartidas en 19 ayuntamientos de las provincias de Lugo y Ourense, la mayoría situados en las laderas de los ríos Miño y Sil. Su población actual es de 64.000 habitantes, un 35% de ellos en el grupo de edad mayor de 65 años (10 puntos más que la media de Galicia, siendo ésta ya de las más altas de Europa), lo que está poniendo en peligro el relevo generacional en su tejido productivo. Es de destacar que ha perdido más de un 30% de su población desde finales de los años 80, en que llegó a tener cerca de 100.000 habitantes. Casi la mitad de su territorio, unas 1.200 hectáreas, están incluidas en la Denominación de Origen vinícola Ribeira Sacra, bajo el control de su Consello Regulador, siendo el cultivo de la vid y la elaboración del vino, ya desde épocas romanas, el motor económico y cultural de toda la zona. Este cultivo fue revitalizado a partir del siglo X por los monasterios que se suceden por los márgenes de los ríos, dando lugar a su nombre actual como derivación del de Rivoira Sacrata.

En el año 1996 se inscribió la candidatura de la Ribeira Sacra en la lista de aspirantes a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. En su inventario de bienes destacables se catalogaron en la zona 16 pazos, 25 torres, 105 casas grandes, 5 puentes, 121 capillas, 60 casas rectorales, 203 iglesias, 10 ermitas, 5 prioratos, 3 santuarios y 7 monasterios, además de otros componentes propios de la arquitectura tradicional. Desde ese momento la candidatura ha estado “dando tumbos” en función del mayor o menor respaldo institucional, siendo tal vez lo más relevante en todos estos años el trabajo y desarrollo local que han propiciado la sociedad civil, empresarial y los Concellos de forma aislada. Ejemplo de ello son iniciativas como el Centro de Interpretación del Vino Ribeira Sacra, en Monforte de Lemos, la mejora y modernización de muchas de sus 96 bodegas, el trabajo ingente de los bodegueros y viticultores que han conseguido situar algunos de sus vinos por encima de los 90 puntos Parker y, cómo no, llevar por segundo año consecutivo el mencía Pazo do Rei al paladar de Barak Obama para brindar en la gala anual de la Hispanidad de Estados Unidos. La otra cara de la moneda es que, a pesar de todos los esfuerzos individuales realizados sólo se ha conseguido exportar el 2% de la producción, cuando otras zonas como Rias Baixas lo hacen ya en un 30%.

La Ribeira Sacra está incluida en el grupo exclusivo de media docena de regiones en todo el mundo calificadas como de “viticultura heroica”. El trabajo en las viñas se realiza de forma manual, la mayor parte en los bancales construidos en época romana situados en las laderas de los ríos con pendientes de más del 30%, alcanzando muchas de ellas desniveles de más del 70%. Toda la zona, además, fue propicia a lo largo de su historia (y es todavía factible su recuperación) para muchos cultivos que ahora se englobarían en la agricultura ecológica. A la vid se añadieron el olivo, los cereales, productos de la huerta, cultivo del lino, miel, además de la ganadería de la zona, la explotación forestal y la artesanía asociada con dos denominaciones propias: cerámicas de Gundivós y de Niñodaguía. Y todo esto enmarcado en un entorno de excepcional valor medioambiental y paisajístico, configurado recientemente como un geodestino turístico con alto potencial para su comercialización.

En el momento presente renace el interés de las Administraciones locales, apoyadas por las Diputaciones de Lugo y Ourense, para darle un nuevo impulso a la Candidatura a Patrimonio Mundial de la Unesco. He comprobado en sus datos publicados que cuentan ya con más de 40.000 firmas, lo que supone un buen respaldo ciudadano. Sin embargo continúa echándose de menos el apoyo de instancias más altas de la Administración autonómica y estatal. Sus responsables políticos, si revisasen lo escrito en sus correspondientes Planes Estratégicos, verían que los cumplirían ampliamente apoyando a la Ribeira Sacra.

Apostar por la Ribeira Sacra significa apostar por el empleo, por cambiar una tendencia demográfica catastrófica en Galicia, por el turismo de interior, por el apoyo a la innovación tecnológica en la agricultura, por el uso de energías renovables en las bodegas, por el desarrollo de las pymes, por el cultivo y la comercialización de productos ecológicos, por la denominación de Galicia Calidade. Apostar por la Ribeira Sacra es hacerlo también por la protección del patrimonio en la ruta del románico más importante del mundo, por potenciar el Camiño do Inverno a Santiago de Compostela (el único que pasa por las cuatro provincias gallegas), por mantener la viticultura heroica, y por los grandes valores que a la dieta atlántica aporta la uva mencía, así como por contribuir a incrementar su potencial para la exportación. Apostar por la Ribeira Sacra es apostar por el medioambiente, el paisajismo, la arquitectura y cultura tradicional, por recuperar la población perdida en la zona y luchar contra los desequilibrios territoriales. En definitiva apostar por la Ribeira Sacra es hacerlo por potenciar una buena parte de los ejes estratégicos y socioeconómicos en los que puede y debe competir Galicia. ¿A qué están esperando los altos representantes políticos para apoyar y ejecutar todo aquello que aporta un alto valor sostenible para los ciudadanos que los han elegido? ¿Han firmado ya la candidatura? ¿Están redactando un Plan Especial Ribeira Sacra para desarrollar todas las potencialidades que tiene esta zona tan singular? En cualquier lugar del mundo se sentirían afortunados por tener una Ribeira Sacra como la gallega. Yo, que soy gallego pero no soy de la zona, también.

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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