El futuro de las Cámaras de Comercio

08 de junio de 2013 (12:14 CET)

No pretendo en absoluto que mi opinión de hoy levante ampollas ni resquemores, pero desde la serenidad y el rigor sí debemos explorar todas las posibilidades por el bien de la provincia de Ourense.

Me explico: el pasado día 10 de mayo el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de Ley de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, reforzando el papel de las cámaras en el proceso de internacionalización de las pymes. Internacionalización que en Galicia recae fundamentalmente en las confederaciones empresariales e Igape, a través de las 14 plataformas internacionales creadas para apoyar las políticas de expansión de las empresas gallegas.

En el anteproyecto de ley se nos dice que las cámaras se sustentarán con los cobros de los servicios a las empresas, con aportaciones voluntarias y además se elimina la obligatoriedad de la existencia de las cámaras provinciales, con lo que deja la puerta abierta a que aquellas que no sean viables económicamente o que no tengan el músculo suficiente desaparezcan.

Creo que en los próximos 2 o 3 años en Galicia sólo quedará una o, como mucho, dos cámaras de comercio abiertas y algo me dice que la de Ourense no va ser una de ellas, al eliminar la obligación de que exista, al menos, una por provincia, ya que no se fija por ley mapa cameral alguno; serán las propias cámaras, en función de la demanda de las empresas y junto con la administración --Comunidad Autónoma-- las que determinen las ubicaciones finales.

La ley no contempla la recuperación del recurso cameral permanente y establece que la financiación se basará en los ingresos que se generen por los servicios que presten y por las aportaciones voluntarias de empresas, aunque sí permite a las cámaras incentivar las contribuciones voluntarias pudiendo dar una mayor representatividad a las empresas que hayan realizado contribuciones en sus órganos de gobierno.

Estos incentivos estarán limitados a la obligación de mantener la representación mayoritaria en los mismos de todas las empresas a través de un proceso electoral basado en el sufragio universal y la elección democrática de dichos órganos.

Aunque se incorporan funciones nuevas
en materia de comprobación material del cumplimiento de los requisitos legales, de innovación y simplificación administrativa en los procedimientos para el inicio y desarrollo de actividades económicas y empresariales, e implantación de la economía digital en las empresas, éstas no son suficientes para mantener los recursos económicos que sustenten su viabilidad.

Si desde el sector privado pedimos y exigimos que se eliminen duplicidades en el sector público, no podemos mantener duplicidades en aquél, por lo que, en mi opinión, ha llegado el momento de la integración o fusión de las cámaras de comercio en las confederaciones empresariales.

En conclusión, seamos humildes y a la vez inteligentes, demos un paso adelante y tengamos un solo ente empresarial fuerte y dinámico que sea el verdadero brazo ejecutor de las políticas empresariales de nuestro Ourense, como por ejemplo la demanda de suelo industrial a bajo coste para evitar la deslocalización de las pymes ourensanas.
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