El esperpento del mercado de A Pedra

30 de octubre de 2014 (19:32 CET)

España entera está en manos de la policía y los jueces. Grandes casos de corrupción y de pequeñas corruptelas, decenas de casos de nepotismo, cohecho, tráfico de influencias, prevaricaciones y demás tipos delictivos forman parte de las noticias de las mañanas de cada día, de todos los días. Algunos de ellos inexplicables o, mejor dicho, extravagantes, por raros, extraños, desacostumbrados o excesivamente peculiares. Es el caso del mercado de A Pedra, en Vigo, un recinto público, de propiedad municipal, que lleva decenas de años convertido en un mercado de falsificaciones de productos electrónicos y textiles. Un mercado "famoso", conocido por todas las agencias de propiedad intelectual y las embajadas de los países en que están residenciados los fabricantes de las marcas falsificadas, especialmente Estados Unidos, quien lo ha incluido en la lista de los mercados negros más importantes del mundo. Y que a pesar de una larga trayectoria de registros, detenciones y decomisos, continúa operando igual desde hace muchos años.

Llama la atención, en primer lugar, el escaso ímpetu con que realizan su trabajo las asesorías jurídicas de las empresas fabricantes cuyas marcas falsifican. El envío de cartas a los representantes de las Administraciones públicas, o los escritos presentados ante las oficinas de Propiedad Industrial, no parece que se hayan manifestado como medidas eficaces. Sí lo son las denuncias en los juzgados, una y otra vez, ante la vulneración de toda la legislación referente a la propiedad industrial.

En segundo lugar, es desconcertante el papel que desempeñan, por acción y omisión, el Concello de Vigo y la Xunta de Galicia. Hay que recordar que el mercado es propiedad del Concello, quien lo mantiene, cobra por los espacios de los placeros y tiene la responsabilidad de exigir que todas las transacciones comerciales que se realizan dentro de él lo hagan cumpliendo la legislación vigente. El caso es que no sólo no lo hace, sino que desde su departamento de turismo durante mucho tiempo se ha "publicitado" este mercado como un auténtico reclamo para la ciudad de Vigo. Y todo esto con el conocimiento y consentimiento de la Consellería de Economía e Industria de la Xunta, departamento encargado de velar por que el comercio se desarrolle dentro de los márgenes de las prácticas legales y de respeto a la libre competencia vigentes.

Pero igualmente son llamativas las posiciones que han mantenido las asociaciones de comerciantes y consumidores. Todas son conocedoras de que el mercado de A Pedra formaba parte del ránking de los mercados negros españoles, como lo vienen reflejando reiteradamente entidades como la Asociación Española para la Defensa de la Marca, ProMarca, y otras.
El caso es conocido. El mercado es municipal (una de las administraciones del Estado) y contraviene un conjunto importante de leyes que protegen a las Marcas, la Propiedad Industrial, la Competencia y las prácticas fijadas en el Código de Comercio. Se utiliza, además, como importante reclamo turístico de Vigo. Y afecta directamente a todos los comerciantes que tratan de sobrevivir con sus negocios cumpliendo estrictamente la legislación.

Vigo merece más respeto por parte de sus administradores políticos. Es una ciudad emblemática dentro de Galicia, de todo el noroeste español y también para el norte de Portugal. Tiene enormes posibilidades turísticas y valores culturales, gastronómicos, paisajísticos y comerciales que ofrecer a sus vecinos y visitantes. No es precisamente el comercio ilegal su mejor carta de presentación ni la mejor tarjeta de visita que puede ofrecer. Ni siquiera en momentos como el actual, en el que desayunamos con corrupciones e ilegalidades un día sí y otro también.

José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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