Diputaciones…ya veremos

02 de marzo de 2016 (19:57 CET)

Wenceslao Fernández Flórez ya lo dejó escrito en una crónica parlamentaria de hace 100 años: "Un político que se preocupe verdaderamente de la política no pierde el tiempo en leer cosa alguna". Esto se ha convertido en un axioma. Actualmente cabría añadir: "…ni siquiera los informes que firma y publica su propio partido". No hay más que ver muchas de las explicaciones que están dando algunos dirigentes socialistas acerca de la supresión o no de las Diputaciones. Destaca sobremanera la rueda de prensa dada por Simancas en la que repitió hasta la saciedad aquello de que "el PSOE subraya que el acuerdo con Ciudadanos sólo recoge que se modernizarán las Diputaciones", que "no se incluye la supresión de las Diputaciones sino un cambio en la institución para mejorarla, hacerla más eficiente, más transparente y más moderna", y que la interpretación correcta al texto es que las Diputaciones "seguirán prestando buenos servicios a los ciudadanos de los pequeños municipios", que "no van a perder ni competencias ni financiación ni personal", y un largo etcétera.

Rafael Simancas hace buena la afirmación de don Wenceslao. Algo que ya se sabía, por otra parte. Por que si este político, como tantos otros, adquiriese el mal hábito de leer -aunque sólo fuesen sus documentos- vería lo que dice en la página 65 el acuerdo PSOE-Ciudadanos: "Supresión de las Diputaciones de régimen común y creación de Consejos de Alcaldes para la atención al funcionamiento y la prestación de servicios de los municipios de menos de 20.000 habitantes de la provincia respectiva".

La provincia de La Coruña cuenta con 93 ayuntamientos, de los cuales 82 tienen menos de 20.000 habitantes. Las preguntas que muchos se estarán haciendo podrían enmarcarse en qué es el Consejo de Alcaldes; si estarán representados los 93 o no; cuánto es el ahorro que se produciría; cómo se prestarían los servicios actuales; en cuánto tiempo se haría la transferencia, y cuestiones de este tipo.

Las respuestas no saldrán, muy probablemente, del barullo político y mediático que se ha formado y que se instaló en el Congreso de los Diputados. Saldrá o no saldrá la propuesta, gobernarán o no los partidarios de su supresión, modernización, transformación o cambio por otros organismos. La Constitución, en su artículo 141.2, dice que "el gobierno y la administración autónoma de las provincias estarán encomendadas a Diputaciones u otras corporaciones de carácter representativo".

Esperemos que se realicen los análisis oportunos, la ecuación coste-beneficio del mantenimiento de esta "cuarta administración" y que antes de lanzarse a los micrófonos y redes sociales los responsables políticos rompan su tradición de no leer nada, ni los documentos que firman.
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