Debate sobre el estado de la autonomía: luces y sombras

15 de octubre de 2013 (22:58 CET)

Hay una costumbre que se extiende en España y que se presenta democráticamente como estado de situación, que afecta al Estado o a las autonomías. Una ritualidad que mitologiza marcos y nuclea la vida de esa comunidad. Cuando miramos retrospectivamente en el caso de Galicia nos preguntamos: ¿qué revisamos? ¿qué se ha hecho desde el poder? ¿qué deberíamos hacer? Así se celebró el día 15 de octubre, en el Parlamento de Galicia, la sesión referida al “estado de la autonomía” y la sesión dio de sí importantes signos, que no deben pasar desapercibidos a la opinión pública: los temas, los líderes, las demandas y las ofertas.

El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, ha hecho un recuento suficientemente digno y objetivo; de hecho, ha definido y decidido con autoritas y potestas una manera de entender el poder y, desde ahí, encaró lo posible y lo probable en economía o en política. Ha presentado las líneas macroeconómicas lo suficientemente claras en la coyuntura y en la estructura, y su vademécum ha sido meramente descriptivo jugando con proximidad, encuadre académico y posibilismo.

Otra cosa fue la intervención de Beiras, donde la mezcolanza, la referencia encubierta y manifiesta deja evidenciadas su cultura y su adhesión. Su valía personal y su dimensión social ya no se rezuman en las clases políticas actuales. Sin duda, lo que dice es digno de un profesor con una vastísima cultura y, desde ahí, ha hablado sin ofrecer ni una sola alternativa: solo desazón, desasosiego, miedo y pavor. No hubo horizonte ni perspectiva.

Otra parte significativa es la ofrecida por el nuevo portavoz del PSOE, Méndez Romeu. Un desastre sin paliativos. ¡Vaya cambio de portavoz, que siendo un señor burgués (por lo que ha cobrado desde que está en política) se mete en los antisistemas! Nada de nada de este superviviente que se mantuvo cobrando de la política. Nada de nada. Mensaje plano. El paradigma de chupóptero que vive de la política cuando sus compañeros maestros están jubilados. Nada. Ni Galicia ni los gallegos pueden sentirse identificados con él. Hay que esperar que los cien días del nuevo secretario general, Ramón Gómez Besteiro, nos ofrezcan la vía social y política adecuada.

Muy digna fue la intervención del Bloque, el señor Jorquera, aparte de un gran parlamentario, ha realizado un análisis en su línea dialéctica y enmarcando los estados de necesidad y preocupación.

Hay que resaltar la intervención de Pedro Puy, que, sobrándole tablas, ha dado respuestas técnicas, académicas, mecánicas y funcionales, contestando sin paliativos al flojo, depauperado y huero discurso socialista, así como también ha referenciado las claves de la nueva situación por la que está atravesando Galicia. ¡Qué diferencia entre el portavoz popular y el socialista!

Cuesta mucho entender a qué se juega en la política gallega
, ya que, ante tanta izquierda en un mapa sociológicamente de derechas, hay que cuestionar fundamentalmente lo “abstracto” con su dominación ideológica, con lo “concreto”, derechas, izquierdas, nacionalistas, federalistas, galleguistas… a los que hay que unir que el “tiempo” y el “contexto” marcan proclamas y denuncias: el paro, la despoblación, la desregularización, la crisis del sector financiero, la crisis del sector productivo primario, secundario y el desajuste terciario, o, también perdernos en la mentira de la austeridad y sus efectos de la crisis del Estado del Bienestar.

Vicente González Radío es catedrático de universidad.
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