Cuestión de talla

28 de abril de 2014 (20:18 CET)

A la hora de vestir esos dos trajes que la economía gallega quiere lucir para verse moderna y competitiva como son la internacionalización y la innovación, me temo que va a surgir un problema: su talla, bueno, más bien, la talla de sus empresas.

Galicia ha sido descrita en repetidas ocasiones como un minifundio empresarial. La mayoría de sus empresas usan, por así decirlo, talla XS porque la comunidad es sobre todo pródiga en microempresas. Según el Dirce, el 96% de su censo empresarial se encuadra en esta categoría y de este porcentaje la mitad no emplea a ningún asalariado. Ese mismo directorio certifica que algo menos del 4% son pymes y que tan solo un 0,08% guarda la consideración de grandes empresas.

En esa comparación tan del gusto de estos tiempos que consiste en reflejarse en el espejo alemán, se comprueba que el tótem económico europeo cuenta un número cuatro veces superior de pymes y cinco de grandes empresas. A la par que los indicadores de Galicia caminan los del conjunto de España, Portugal e Italia. Una vez más, como en tantos otros aspectos económicos, el sur del continente se estructura como un área homogénea.

Con estas hechuras empresariales se entienden mejor algunos rasgos que caracterizan al tejido productivo gallego como su escasa competitividad o la pobre calidad que ofrece su mercado laboral. También se comprenden los problemas de financiación que arrastra, puesto que cuanto menor es una empresa mayor es su vulnerabilidad, y, si se descuenta la aportación de las dos principales empresas de la comunidad, su todavía insuficiente actividad exportadora.

En fin, un número tan atomizado de empresas suele agravar las dificultades, cuando una estructura empresarial de un tamaño medio superior permite amortiguarlas. A este valor se suma la influencia positiva que estas empresas ejercen sobre otras menores. Al calor de Inditex, por ejemplo, ha crecido su red de proveedores locales y de su plantilla se escindieron profesionales que pusieron en marcha nuevas propuestas empresariales. Un sector estratégico como es el de la automoción, tampoco existiría sin la fuerza tractora que supuso la factoría de PSA.

¿Cuáles son los factores que impulsan a una empresa a crecer? Como observan los estudiosos de este tema, el crecimiento empresarial es consecuencia de una compleja combinación de elementos heterogéneos: el entorno (aspectos institucionales, condiciones del mercado, etc.), la motivación y los recursos disponibles.

La gran mayoría de medianas y grandes empresas nacidas en Galicia surgieron en su día como proyectos modestos que, en base al esfuerzo de sus emprendedores en cada uno de estos campos, han ido ganando en dimensión. Su aportación a la economía resulta imprescindible, pero un núcleo todavía más compacto de empresas alejaría a Galicia de sus debilidades presentes para aproximarla a una nueva etapa de crecimiento. Una etapa en la que se encuentran ya Alemania y Reino Unido, dos de las economías que, en estos momentos de crisis, ofrecen un mejor comportamiento y que, no por casualidad, son las que cuentan con un tejido empresarial más denso dentro de la Unión Europea.
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