Crece la desconfianza en los CEO’s y dirigentes políticos

14 de febrero de 2014 (23:39 CET)

La sociedad española confía cada vez menos en los principales directivos de las empresas (CEO’s) y los dirigentes políticos (incluidos también los dirigentes del Gobierno). Los ciudadanos muestran un rechazo claro a este tipo de portavoces, que se extiende también a las juntas directivas de las compañías y hacia las grandes empresas, a las que considera “demasiado politizadas”.

Según se desprende del Trust Barometer 2014, un estudio sobre la confianza realizado por la empresa Edelman entre ciudadanos y publico informado de 27 países, los españoles expresan su desconfianza hacia a los grandes entramados de poder, con un crecimiento de siete puntos sobre el año 2013, y solicitan comportamientos éticos y transparentes.

En este sentido, los ciudadanos esperan que los directivos de las empresas sean capaces de “comunicar de forma clara y transparente” (78%), “decir la verdad sin tener en cuenta cuán compleja o impopular sea” (77%), estar “al frente en tiempos difíciles” (76%) o “involucrarse personalmente en apoyo a organizaciones benéficas locales” (69%).

Sin embargo, los españoles tienen poca confianza en que los CEO’s cumplan estos objetivos. Solo el 19% considera que tienen capacidad “corregir conflictos en sectores que tienen problemas”; el 20% confía en que tomen “decisiones éticas y morales”; el 19% apoya que “dirán la verdad” ya sea compleja o impopular; y el 18% opina que serán “capaces de resolver problemas sociales”.

La opinión sobre la capacidad de los líderes gubernamentales es aún peor. El 8% apoya que tienen capacidad “corregir conflictos en sectores que tienen problemas”; el 6% confía en que tomen “decisiones éticas y morales”; el 8% sostienen que “dirán la verdad” ya sea compleja o impopular; y el 10% opina que serán “capaces de resolver problemas sociales”.

La falta de credibilidad en las empresas es mayor cuanto más grandes son las compañías. Los españoles tienen más confianza en las empresas familiares (77%) y las pymes (69%) que en las empresas cotizadas (42%), las grandes empresas (40%) o las compañías de titularidad pública (35%).

Los medios de comunicación tampoco se libran de estos síntomas preocupantes, ya que las herramientas de búsqueda online (59%) generan más confianza que los medios tradicionales (57%) o los medios híbridos (52%). El 51% de los encuestados declara que tiene confianza en las redes sociales.

Los ciudadanos otorgan más credibilidad a otros portavoces que, habitualmente, se les concede menos protagonismo. Así, conceden mayor confianza a los académicos o expertos (83%), expertos técnicos de las compañías (78%), “alguien como tu” (78%) y los empleados (78%), con incrementos importantes respecto a 2013. En este sentido, los empleados son los portavoces que más confianza generan para comunicar asuntos de compromiso (50%), integridad (37%) y operaciones (34%).

Cambio social


El estudio revela un clima de cambio social profundo. Hace unos años, antes de que estallase la crisis económica, los ciudadanos valoraban los buenos resultados de las empresas y liderazgo de sus CEO’s. Ahora conceden más relevancia a aspectos como la integridad en la gestión (comportamientos éticos, uso responsable del poder, transparencia) y el compromiso con la ciudadanía (protección del medio ambiente, contribuir a causas sociales, etc.).

Las empresas y el regulador deben entender que para generar confianza y mejorar su reputación ante la opinión pública deben apostar por comportamientos éticos en la gestión y por la transparencia informativa, antes que en maximizar los beneficios. Siempre teniendo en cuenta que la gestión ética es previa a la comunicación de la misma. Primero los hechos y después su relato.

Pero también se deben revisar la selección de los portavoces. Los empleados y los técnicos de las compañías tienen mayor credibilidad que los principales directivos (más del doble) y las compañías deben apostar por un alineamiento interno de sus trabajadores para que estos sean los portavoces de sus objetivos estratégicos. La inversión en capital humano, a medio y largo plazo, será una gran apuesta, con consecuencias positivas en las cuentas de resultados.
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