Como un huevo a una castaña

21 de septiembre de 2014 (01:53 CET)

Tenían todo esto del proceso soberanista bien armado. En el fondo y en la forma. Después de la negativa del gobierno central a revisar el pacto fiscal, Mas entró en un período de reflexión, se acordó de que tenía ADN independentista y acordó con Junqueras una estrategia que les llevase hacia la libertad y la separación de esa "España que nos roba". No escatimó recursos. Era preciso dar coherencia a su discurso de identidad nacional para lo que creó y dotó de fondos (algunos, al parecer, de difícil justificación) a la Asamblea Nacional Catalana y estimuló la operatividad de Ómnium Cultural.

Ya saben, para todo aquello de "revisar" la historia o "leer entre líneas", como les gusta decir a sus teóricos, y explicar la auténtica verdad acerca de lo que pasó en el Sitio de Barcelona de 1714 y de cómo, a partir de ahí, Cataluña persiste a pesar de los últimos trescientos años de saqueo permanente, menosprecio a su lengua e identidad, y falta de cariño y comprensión hacia su papel de locomotora de España. Un discurso victimista que se podría resumir en: España ha prosperado y se ha europeizado gracias a Cataluña y como recompensa sólo recibimos maltrato. Pues nos separamos. Para darle forma a este "pensamiento" ¿contrataron a una empresa catalana? No. La ANC contrató a la empresa que catapultó a Obama, Blue State Digital, quien enseguida centró la campaña de comunicación bajo el lema "Ahora es la hora". Diseñaron todo tipo de materiales de merchandising, tótems explicativos que sembraron por la ciudad, camisetas, redes sociales, y prepararon a fondo la Diada reciente.

Así iba todo. Bien, siguiendo su curso, calando el mensaje poco a poco a base de repetir machaconamente los "mensajes fuerza" en todos los medios de comunicación: solo queremos votar, queremos ejercer la democracia, no hay nada más democrático que usar las urnas, la consulta une y el no hacerla separa, hay que preguntar al pueblo de Cataluña o miremos el ejemplo de Escocia. Hasta que de pronto apareció Pujol "¿qué es eso de la UDEF?" con su herencia inexplicable, y su igualmente inexplicable agenda sobrecargada que no le dejó unas horas libres durante más de treinta años para poder decirle a sus asesores que cubriesen un par de papeles para el fisco. Estuvo muy atareado, con sobrecarga de trabajo y estrés que le obligaba a llevar sus "temas importantes" personalmente, apuntados en una libretita y gestionados desde su despacho de la Generalitat. Y de vez en cuando teniendo que recurrir a la sapiencia y habilidad de Adelina, naturista y sanadora por favor, que "eso de ser pitonisa es una trapallada", para que le pasara un huevo por la espalda y le recompusiera los ánimos y la salud. No pudo evitar el huevo de Adelina que un empleado de banca y una ex-amante se fuesen de la lengua sobre lo que apuntaba en la libretita, de otros negocios familiares, de las andanzas de sus hijos y de determinados ingresos de su partido.

¡Vaia polas ánimas! que diría Adelina. La estrategia se torció y el plan de contingencia parece estar vacío. El gobierno central, el Congreso de los Diputados, la Fiscalía, el Consejo de Estado y el Tribunal Constitucional ya se han pronunciado o lo harán en estos días. En algunos casos, como el del presidente Rajoy, lo hizo con retraso, lentamente y, sobre todo al principio, usando un "perfil bajo"; vamos, en su estilo, aunque últimamente ya explicó su posición de manera más clara y contundente. El pueblo escocés también se acaba de pronunciar. Y Bruselas y los líderes más relevantes de la UE y los países de nuestro entorno. Mas y Junqueras tienen ya absolutamente claro (ya lo tenían) que la consulta no se va a celebrar. Le tocará mover ficha a Mas. Un par de opciones, o convoca elecciones, se suicida políticamente y le entrega todo el protagonismo a Junqueras, o se va de viaje a Carballino a pasar unas sesiones de huevo con Adelina y prepararse anímicamente para la negociación de un nuevo escenario fiscal y la transferencia de los flecos competenciales que le puedan faltar a Cataluña. Y de paso que le ayude a dejar de lado la "castaña" del caso Pujol, de las comisiones, de la revisión de la historia desde 1714 y de la anexión de Escocia al Reino Unido. Esto último, dicho sea de paso, se parece a lo sucedido en el Sitio de Barcelona como un huevo, y no el de Adelina, a una castaña. 


José Picado Carballeira es consultor y profesor en la Escuela de Finanzas
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