ay que repartir los costes de la crisis entre toda la población

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20 de noviembre de 2011 (22:00 CET)

Las elecciones generales se han celebrado en un contexto de profunda crisis económica y de descrédito sobre la capacidad de la política de hacer frente al poder económico y financiero y de la demanda por parte de la ciudadanía de más democracia y más capacidad de decisión sobre los temas importantes.

Las políticas llevadas a cabo desde hace un año han sido inútiles, injustas y desequilibradas en favor de unos cuantos. La reforma laboral, las congelaciones y rebajas de sueldos y pensiones, los recortes de servicios públicos han sido inútiles para mejorar la situación de nuestra economía y han comportado más paro y precariedad laboral, menos consumo y el aumento de la brecha entre ricos y pobres.

A la vez, la reforma del sistema financiero, a pesar de los recursos públicos que se han abocado, no ha servido para sanear y recapitalizar las entidades financieras y recuperar el crédito para las empresas y autónomos. En definitiva, unas políticas que han provocado una gran decepción e indignación entre la ciudadanía y han sido inútiles para hacer frente a los ataques de los especuladores.

El nuevo gobierno tiene el reto de equilibrar los costes de la crisis que hasta ahora han caído excesivamente sobre las espaldas de las clases populares. Por eso, creemos que la primera medida que necesita nuestro país es una reforma fiscal que equipare los impuestos de las rentas del capital con los de las del trabajo, que haga pagar más a los que más tienen y persiga el fraude y la evasión fiscal. Esta reforma permitiría obtener más recursos para hacer políticas públicas que estimulen la economía y haría ganar credibilidad a los políticos ante la ciudadanía.

En segundo lugar, las reformas laborales que necesita nuestro país no pueden venir de un nuevo decretazo que ya se ha demostrado que no ha servido ni para crear empleo, ni para hacer más competitivas las empresas, ni para mejorar la productividad y en cambio ha hecho aumentar el paro y la precariedad laboral.

Las reformas se tienen que hacer desde el acuerdo de las partes que las tienen que aplicar (patronales y sindicatos) apostando por la flexibilidad interna en frente de los despidos para adaptar la realidad de las empresas al entorno económico y dirigiendo las acciones hacia un nuevo modelo productivo y no hacia el actual. Esto es lo que pactamos hace unos días, Foment del Treball, CCOO y UGT con la renovación del Acuerdo Interprofesional de Catalunya y pensamos que podría servir de referente por un acuerdo a nivel estatal.

Finalmente, el nuevo gobierno tendrá que tener especial cuidado al garantizar la protección social de las personas que no tienen trabajo, muchas de ellas sin ningún ingreso económico, para que no empeore todavía más la cohesión social y aumente el nivel de pobreza de una parte de la población.

Desde CCOO ya hace tiempo que decimos que es necesario un gran pacto para el empleo y la cohesión social que tenga como primer objetivo la lucha contra el paro y la pobreza. Con políticas salariales que pongan junto a la moderación, la reinversión de los beneficios empresariales en la mejora de la productividad y el control de los precios de los servicios básicos. Con una reforma fiscal y financiera que permitan hacer aflorar más ingresos y reactivar la financiación a las empresas.

CCOO creemos que las políticas de austeridad y recortes que se están llevando a cabo nos ponen más lejos de la salida de la crisis. Por eso, como hemos hecho hasta la fecha, a partir de mañana continuaremos reclamando otra manera de hacer las cosas que reparta los costes de la crisis entre toda la población y nos sirva para avanzar mejor hacia la reactivación de la economía.

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