Apuntes sobre el turismo gallego al hilo de Fitur

22 de enero de 2014 (10:43 CET)

El sector turístico gallego llega a una nueva edición de Fitur, la feria profesional que arranca hoy en Madrid, con diversos frentes abiertos que afectan a su actividad. A falta de conocer los indicadores definitivos del cierre del año, los últimos datos que han trascendido señalan que, en 2013, Galicia parece haber superado los raquíticos resultados del ejercicio anterior; sin embargo no compartió el dinamismo que se experimentó a nivel nacional.

Exceltur, la patronal de las principales empresas turísticas, se felicitaba días atrás por este vigor. Los datos con los que ilustraba esta valoración constataban la velocidad de crucero alcanzada por las comunidades mediterráneas y por las Islas Canarias, y la marcha corta a la que avanzaron regiones como Galicia.

Las razones de esta desigualdad las encontramos, por ejemplo, en la excesiva dependencia de Galicia de la demanda interna, cuando el turismo nacional lleva retrocediendo desde el inicio de la crisis. Es cierto que se ha conseguido ampliar la cuota de clientes extranjeros, pero en un porcentaje insuficiente para contrarrestar la caída de los nacionales, como sí han logrado los destinos de sol y playa antes mencionados, que registraron un récord histórico de llegadas de extranjeros.

Otra complicación es la falta de coordinación del sistema aeroportuario gallego
. El año se cerró con la pérdida de conexiones, frecuencias y número de pasajeros. A excepción de Alvedro, que se mantuvo en cifras constantes, el declive de estas infraestructuras resulta imparable. No pocos turistas extranjeros acceden a nuestra comunidad a través de Oporto, con la consiguiente merma en la duración media de su estancia.

En cuanto a las modalidades de turismo, los establecimientos de turismo rural son los que atraviesan mayores aprietos. Sus propietarios advierten que las exiguas tasas de ocupación ponen en peligro su viabilidad. Estable aunque con dispar salud se mantiene el turismo urbano. La cara de la moneda se encuentra en A Coruña, la ciudad que mejor se comportó en 2013; la cruz, en Vigo, que acusa con contundencia la caída del turismo de negocios. Entre ambos extremos, se encuentran el resto de urbes.

En todo caso, las empresas gallegas del sector mantienen su competitividad a base de rebajar los precios. Un estudio publicado por el buscador de hoteles Trivago señala que Galicia fue, en 2013, la segunda comunidad que más recortó los precios de los alojamientos, en concreto un 21%. Exceltur también confirma esta tendencia al apuntar la caída del rendimiento por habitación hotelera (RevPAR). La rentabilidad es, por tanto, la asignatura pendiente, pero no esta claro que 2014 sea el año indicado para actualizar precios y tarifas.

Hasta aquí, estos apuntes breves de lo dejado atrás. En cuanto a este año, en el transcurso de Fitur, como es norma, el sector hará votos porque llegue la recuperación. Para ello será necesario incidir en las debilidades comentadas por lo que, más allá del fogonazo mediático que supone estos días la feria, conviene promover un diálogo continuo y estructurado en uno de los sectores más transversales de la economía. En este sentido, el pasado diciembre se presentaba el Cluster del Turismo de Galicia, que aúna a las diferentes sensibilidades que en él participan. Quizá este órgano sea la oportunidad que necesita el sector para recuperar la vitalidad de la que gozó años atrás.
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