Al garete el poder financiero valenciano

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14 de octubre de 2011 (12:38 CET)

Al garete el poder financiero valenciano. Que sí lo hubo, y mucho. En tiempos convulsos para la economía mundial, los empresarios y los políticos de la "terreta" todavía se preguntan qué ha pasado para que nuestras entidades financieras, Bancaja y Caja Mediterráneo, pasen de financiar proyectos faraónicos como Terra Mítica, y la Ciudad de las Artes, a ser propiedad, en el primer caso, de Caja Madrid, y en el segundo, del Estado. Y sus responsables investigados por Anticorrupción.

También discurre por aguas turbulentas el histórico Banco de Valencia, aunque sus acciones se han revalorizado en los últimos días.

Qué ha pasado para que la CAM, a la que el prestigioso experto Emilio Ontiveros, alma máter de Analistas Financieros Internacionales (AFI), le daba cuerda para rato, e incluso para liderar fusiones, sea “lo peor de lo peor”, según el director del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que hasta ese momento no había dicho nada al respecto.

Quiero recordar unas declaraciones que hizo hace un año el economista de AFI al diario Levante, opinión que plasmó en un informe sobre la viabilidad de la fusión Bancaja-CAM que le encargaron ambas entidades, y que fue decisivo para que ésta no se llevara a cabo. “La CAM es una caja de las más eficientes de España y, cuando uno observa la realidad bancaria de la Comunidad Valenciana, lo que ve es que hay muchas redundancias con Bancaja”. Otra: “El tamaño de la CAM es suficientemente importante y tiene la capacidad de dirección necesaria para seguir en solitario”.

Mi bagaje financiero no está a la altura de estos dos señores, pero no por ello dejo de preguntarme cómo pueden cambiar tanto las cosas en unos meses. Y pasar de anunciar beneficios al saqueo en nuestras propias narices, y en las del Banco de España. Así opinan también los pesos pesados de la patronal valenciana, que siempre habían soñado con la integración de las cajas, que en la actual coyuntura tenía una oportunidad idónea, que contaba con el beneplácito de los dos partidos mayoritarios en el Parlamento.

Hasta hace bien poco la Comunidad Valenciana era sede de la tercera y cuarta caja de ahorros del país por el valor de sus activos. Juntas podían haber llegado a formar la segunda caja nacional, por delante de Caja Madrid. Y tenían experiencia puesto que las dos entidades eran el producto de la fusión de 26 cajas locales.

El vicepresidente del Banco Financiero y de Ahorros, José Luis Olivas, desde su etapa como responsable económico del ejecutivo en el equipo de Zaplana, defendió la unión de las dos entidades, y los informes que encargó fueron positivos en ese sentido. Por eso, tras anunciar la fusión con Caja Madrid, se pasó semanas explicando a todo el que le quería escuchar, los beneficios que el acuerdo iba a proporcionar a la economía valenciana. Ni él mismo se lo creía.

El ex presidente de la Generalitat, Francisco Camps, acorralado por el caso 'Gürtel', y más preocupado de que lo sentaran en el banquillo de los acusados que de gobernar, se tragó el último informe interesado, y accedió a las presiones de Génova. Ese día más de uno lloró por los pasillos del Palau.

Pero no está todo perdido. Queda un pequeño reducto que está en la cuerda floja. El sueño de los Boluda, Noguera, Villalonga. Familias de la burguesía valenciana que hace 110 años participaron en la creación de un banco fundado, curiosamente, por asturianos. El Banco de Valencia, que preside Olivas, el 38,8% del cual pertenece a Bankia.

El resto está en manos de empresarios valencianos. La entidad ha vivido momentos críticos, incluido su escaso valor bursátil cuyas pérdidas anuales acumuladas alcanzan el 65%. Una suerte que ha cambiado con la llegada del nuevo consejero delegado, Aurelio Izquierdo, ex director general de negocio de Bankia, que debe reflotar la entidad y cumplir con los requisitos de recapitalización que le exige el Banco de España.

Su aterrizaje en el banco, que conoce a la perfección, ha llevado aparejada una subida en bolsa que lo aleja de los penny stocks, acciones que cotizan por debajo de un euro. Aunque ha sido Nordkapp Inversión, propiedad de la entidad en un 95%, la responsable de mover más del 60% del volumen negociado. En el aire queda, de momento, su posible venta o no.
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