El teletrabajo: ¿una forma de incrementar los salarios?

Una mujer realiza teletrabajo en su casa mientras su hija juega a su lado, el primer día laboral de aplicación del decreto de alarma. Foto: Efe

El teletrabajo: ¿una forma de incrementar los salarios?

Ha hecho falta una pandemia para que se ponga en valor el teletrabajo, una forma de organización que puede incrementar la productividad y los sueldos

Desde la Primera Revolución Industrial que tuvo lugar a finales del siglo XVII, con el desarrollo de la máquina de vapor y la transformación de parte de la sociedad agraria en industrial y el movimiento desde las áreas rurales hacia las urbanas, hasta nuestros días, en los que estamos inmersos en la llamada Cuarta Revolución Industrial, la sociedad ha evolucionado mucho, tanto desde un punto de vista científico como tecnológico.

Si bien la Segunda Revolución Industrial (finales del siglo XIX y principios del XX) se focalizó en la producción en masa con el uso de la energía como motor de los cambios, fue la Tercera Revolución Industrial (desde finales de los años 70 hasta nuestros días) la que nos sumergió en la era digital con el avance de la tecnología, lo que permitió ir sustituyendo elementos mecánicos por dispositivos electrónicos más sofisticados.

En la actualidad hemos traspasado esta frontera digital dando lugar a la mencionada Cuarta Revolución Industrial basada en la integración de la tecnología y la biología y donde rebrotan con fuerza la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas, la impresión 3D, el análisis masivo de datos (big data) y otras muchas y nuevas tecnologías.

Desde hace muchos años en numerosas empresas se ha ido favoreciendo paulatinamente el teletrabajo para mejorar la conciliación de los empleados, hasta tal punto que se suele incluir como un beneficio social o de empresa para atraer talento a las mismas. Es cierto que en todas las profesiones no es posible teletrabajar, por ejemplo, es especialmente difícil en aquellas que requieren un trato cercano con el cliente o con el público, pero en otras muchas actividades sí lo es, principalmente en aquellas más vinculadas con la tecnología.

Seguramente, uno de los puntos clave sea no tener un punto de vista muy drástico ni muy rígido. Se puede teletrabajar algunos días y otros ir a la oficina o puede que haya personas que prefieran ir siempre físicamente a la oficina. Todos estos escenarios, y otros muchos, se pueden abordar desde la flexibilidad y la organización.

La tecnología para hacer todo esto posible está disponible desde hace mucho tiempo y el interés creciente de los empleados también. Ha hecho falta una pandemia como la de la Covid-19 para que de repente y de forma brusca una gran parte de los trabajadores hayan tenido que irse a su casa a trabajar y en muchos casos, las empresas y las administraciones públicas han tenido que hacer que esto fuera posible “como han podido”.

El teletrabajo y la productividad

Desde el punto de vista de la productividad, entendida como los resultados alcanzados en función del esfuerzo (tiempo) requerido para realizarlos, el teletrabajo no debería penalizar la actividad ni el rendimiento, es posible incluso que en muchos casos la favorezca, fundamentalmente en ambientes que requieran un nivel de concentración elevado.

Por otra parte, sería un error pensar que el teletrabajo suele ser habitualmente como lo ha sido durante estos meses de confinamiento, con los niños en casa por estar los colegios cerrados y todos sin poder salir a la calle, ni cuando estábamos teletrabajando ni cuando hemos acabado nuestra jornada laboral.

Se ha escrito mucho sobre las bondades del teletrabajo y también sobre sus inconvenientes. En este artículo no voy a incidir en estas cuestiones, sino a vincularlo a la productividad, pero desde el punto de vista del empleado, es decir, a su salario.

En la tabla siguiente se muestra la evolución de la denominada “compensación laboral”, dicho en otros términos, la remuneración total de un empleado a lo largo de los últimos 20 años en varios países de Europa. Como se puede observar, España es uno de los países  con menor incremento de la remuneración por hora trabajada durante los últimos años, concretamente desde 2010 solo superamos a Grecia en esta tabla (106 España por 86,3 Grecia).

Compensación laboral por hora trabajada

Según la tabla anterior, un trabajador español medio que trabaja 8 horas diarias habría visto incrementada su remuneración total un 6% desde el año 2010. Si de forma repentina, esta persona deja de trabajar presencialmente y empieza a realizar el mismo trabajo de forma telemática se estará ahorrando de forma instantánea el tiempo de ir y volver de la oficina cada día, que en promedio y para el ejercicio que estamos haciendo vamos a considerar que es media hora en cada trayecto (una hora total cada día).

Evidentemente hay otros ahorros más tangibles (económicos), pero no es el objetivo de este artículo entrar en ellos. Considerando este ahorro de tiempo “de trabajo” (para el empleado no deja de ser tiempo vinculado a su trabajo) las 9 horas que dedica cada día a trabajar pasarían a ser 8 horas, manteniendo el mismo salario, es decir, automáticamente obtendría un incremento de su salario por hora.

En el gráfico que se expone a continuación se muestra la evolución durante los últimos años del incremento de la compensación laboral en España comparado con la estimación de lo que habría supuesto teletrabajar, es decir,  ajustando el tiempo real vinculado al trabajo de 9 a 8 horas.

Compensación laboral por hora trabajada en España

Como se puede comprobar habría un incremento claro del salario por hora. Concretamente, en el año 2019 la compensación laboral se incrementaría alrededor del 12,5% con respecto a la existente en la actualidad, lo que supondría un incremento de más del doble de lo conseguido hasta ahora desde el año 2010 (aproximadamente un 6%). Es cierto que este es un incremento ficticio, ya que no se está subiendo el sueldo real a los empleados, pero en la práctica estaríamos todos dedicando menos tiempo vinculado a nuestro trabajo por el mismo salario y con el mismo esfuerzo laboral, lo que a efectos prácticos podría considerarse equivalente para un trabajador.

 

Nota al pie: Los datos para escribir este artículo han sido obtenidos de la web oficial de la OCDE – Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos el día 5 de junio de 2020.

 

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*Rafael Nogueras es Doctor e Ingeniero en Informática por la Universidad de Málaga e Ingeniero en Electrónica por la Universidad de Granada. https://rafaelnogueras.wordpress.com

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Rafael Nogueras

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