Las pymes como factor clave de la responsabilidad social corporativa

801227712Trabajadoras protegidas con mascarilla atiende a los clientes en una panadería de Valencia6001

Las pymes como factor clave de la responsabilidad social corporativa

Ahora es el momento de confiar en la profesionalidad y experiencia del tejido industrial de nuestro país. Sólo así, podremos entre todos salir adelante

Desde hace ya algunos años la Responsabilidad Social Corporativa ha formado parte del vocabulario de nuestras empresas y, especialmente, de las grandes empresas. Algunas grandes compañías han realizado acciones efectivas en este sentido.

Las pequeñas empresas, de forma anónima, están mucho más acostumbradas a ejercer este compromiso social con sus trabajadores y con su entorno. Sus acciones no aparecen en el titular de sus memorias anuales pero dan sentido a su vida.

De alguna forma, hemos aprendido a aceptar estos gestos de las grandes corporaciones y, demasiadas veces, no nos hemos sentido legitimados para levantar la voz y denunciarles, dado que favorecían a determinados colectivos que verdaderamente tenían necesidades. Pero, a la vez, muchos de nosotros sentíamos que eran acciones que iban a caballo entre la bondad de la intención y la tranquilidad de conciencia de los que más tienen, de los que más ganan.

Estas grandes corporaciones han crecido a través de las pequeñas y medianas empresas para acabar siendo los titulares únicos de determinados sectores del mercado. Empresas de moda, de amueblamiento de los hogares o las grandes cadenas de restauración, son algunos ejemplos.

Mientras crecían los correspondientes monopolios de cada sector, las pequeñas empresas han visto cómo su espacio se hacía cada vez más y más pequeño mientras, literalmente, eran estrangulados económicamente.

Las pymes, que ayudaron a ser lo que hoy son las grandes corporaciones, han trabajado prácticamente bajo precio y observando con impotencia y frustración como sus muestras y diseños se vendian en los estantes de las cadenas de tiendas sin haber realizado la producción. Ante estos gigantes, la opción era única: aceptar las condiciones o morir.

La Covid-19 ha venido también para mostrarnos las injusticias más flagrantes de este mundo y, si algo nos puede enseñar, es que el mundo en el que vivimos debe fundamentarse en los valores del respeto, la justicia y la ética.

Ahora ya podemos atrevernos a afirmar que las memorias de la Responsabilidad Social de las grandes empresas no nos sirven. Ahora es tiempo de poner cada cosa en el lugar que le corresponde. Ahora es tiempo de que las pequeñas y medianas empresas recuperen su espacio, se respete su conocimiento y su trabajo, produzcan y facturen a un precio justo y, en consecuencia, sus trabajadores cobren el salario que les corresponde para garantizarles una vida digna y justa.

En pocos meses comenzará una nueva etapa de la historia de esta sociedad. Todos y cada uno de nosotros nos tendremos que redefinir, en nuestros trabajos y en nuestras vidas.

Y ahora sí, que de una vez por todas, las pequeñas y medianas empresas que emplean a más del 90% de los trabajadores de este país, deben tener el papel y el espacio que de forma justa les corresponde.

Aquel espacio que se fundamenta en la experiencia, en el conocimiento, en el trabajo diario, en el esfuerzo y en la honestidad. Todos nosotros somos trabajadores de estas pequeñas y medianas empresas, que hasta ahora, hemos sido el fundamento que ha permitido a las grandes empresas lucir titulares en sus memorias corporativas.

Los directivos y titulares de las grandes corporaciones y monopolios son personas humanas y, naturalmente, deberán ser sensibles a la realidad que la Covid-19 nos dejará.

Ahora es el momento de comprender la realidad de nuestro país, de la importancia de confiar en las pymes que lo forman, de tratarlos con el respeto profundo que merecen, de pagarlos con honestidad el precio que facturan.

Ahora es el momento de confiar en la profesionalidad y experiencia del tejido industrial de nuestro país. Sólo así, podremos entre todos salir adelante y hacerlo como reclama nuestra sociedad desde hace mucho tiempo: de manera más justa, más ética y más equitativa. Ha llegado el momento.

** Núria Aymerich es secretaria general del gremio de fabricantes de Sabadell
 

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Núria Aymerich

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