Un grave error

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez (izq), conversa con el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en un acto celebrado en Barcelona el pasado 2 de febrero

Un grave error

El acuerdo para derogar la reforma laboral es un error, es inoportuno, rompe la confianza ante una demostrada lealtad y pone en riesgo miles de trabajos

Decidir la derogación total de la reforma laboral del 2012 y rectificar unas horas más tarde para anunciar una derogación parcial. Y hacerlo sin considerar las aportaciones de los agentes sociales, patronal y sindicatos, en plena crisis económica, la más dura después de las sucesivas guerras del siglo XX en Europa. Parece que no puede ser cierto, pero es lo que ha ocurrido en España.

Vivimos uno de esos momentos en los que podría parecer difícil que se pudieran empeorar aún más las cosas. Y eso es lo que nos ha pasado en las últimas horas.

El acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos con Bildu para derogar –total o parcialmente– la reforma laboral que se aprobó en febrero del año 2012, es un grave error, es inoportuno, rompe la confianza ante una demostrada lealtad, compromiso y disposición al diálogo por parte de los empresarios y, lo que aún es peor, pone en riesgo miles de puestos de trabajo.

¿Alguien todavía cree que los empresarios quieren aprovechar estas circunstancias para despedir a trabajadores?

Sectores esenciales para la actividad económica de nuestro país como el turismo y la automoción, por mencionar sólo los más destacados, tienen centenares, miles de puestos de trabajo en riesgo y no es este el momento de sentenciar su final. 

Más bien hay que hacer todo lo contrario: luchar hasta el último minuto por salvarlos y esto no será posible con una normativa laboral que vaya en contra de la flexibilidad de los contratos y que permita a las empresas evitar el cierre definitivo.

¿Es necesario en estos momentos plantear, con posiciones maximalistas, la idea de que empresarios y trabajadores persiguen intereses radicalmente contrarios? ¿De verdad hay alguien que pueda creer todavía que los empresarios quieren aprovechar estas circunstancias para despedir a los trabajadores?

Cuando las patronales pedimos medidas extraordinarias para salvar empresas y recuperar el empleo, ¿no se comprende que son reivindicaciones para el conjunto de la empresa, siendo sus trabajadores el capital más valioso con el que contamos?

Flexibilidad laboral contra la crisis

La reforma laboral del año 2012 fue determinante en la recuperación económica en España. La reforma con la que España se avanzó a otros países europeos. En aquella crisis –de origen financiero– se perdió mucha riqueza y la precariedad laboral se amplió a muchas familias, pero la reforma laboral permitió salvar miles de puestos de trabajo y de empresas. Gracias a la flexibilidad laboral.

Desde Foment del Treball, proponemos un nuevo contrato social que aumente la igualdad y no condene el futuro de las familias y los jóvenes a la precariedad.

En esto estábamos trabajando cuando estalló hace tres meses la crisis sanitaria por la pandemia de la COVID 19. Dos meses en los que las empresas no sólo están comprometidas en acciones solidarias -la mayoría de las ocasiones absolutamente anónimas–-, sino que trabajan intensamente para salvar los puestos de trabajo, que es lo mismo que salvarse ellas mismas.

El acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos con Bildu nos causa gran preocupación

Lamentamos profundamente este acuerdo, que no hubiera sido posible si se hubiera respetado algo esencial de nuestra democracia como es la representación de los agentes sociales –sindicatos y patronales– en el diálogo y la concertación social.

Lo lamentamos y nos causa decepción y una gran preocupación por las consecuencias económicas de una crisis que no tiene su origen en la gestión empresarial y que, por tanto, nos perjudica a todos.

Por esta razón compartimos plenamente la posición de CEOE y que se suspendan las negociaciones con el Gobierno. Empresas y trabajadores esperábamos más en este momento de la historia, que marcará el futuro de las próximas generaciones.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Josep Sánchez Llibre

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