Pedro Sánchez y el rey Felipe VI en el palacio de Marivent, en Mallorca, el 6 de agosto de 2018. Foto: EFE/Ballesteros

El buenismo perroflauta

Sánchez fracasó al querer desmarcarse de Rajoy, y ahora quiere hacer una tortilla sin romper huevos con la visita del rey a Cataluña

El buenismo perroflauta de Pedro Sánchez ha fracasado. Ha fracasado en otras cosas pero, en concreto, en Cataluña al querer desmarcarse de Mariano Rajoy. Se creía que siendo progre, perroflauta y fashion todo cambiaría. Y no.

También pensaba que dialogando se arreglaría el problema. Su inexperiencia le ha hecho fracasar. Y es que con los independentistas no se puede dialogar, porque ellos mismos no quieren el diálogo.

No les interesa por dos motivos: se desmontaría el entramado y tienen que seguir alimentando a una colección, cada día más amplia, de personas que viven del independentismo. Y todo esto, si se les vuelve en contra, se acabaría con la gran mentira.

Ahora tenemos la visita del rey Felipe VI a la manifestación para conmemorar los atentados de Cambrils y Barcelona del 17-A. Los independentistas, Ada Colau y Sánchez quieren hacer una tortilla sin romper huevos.

Pretenden darle una relevancia de segunda clase al rey. Que sea uno más de los muchos que asistirán, pero los protagonistas serán otras personas.

Veamos: el rey –les guste o no a ciertos personajes– es el jefe del Estado. El protocolo marca que donde esté él, estará el centro del acto. Los saltos mortales o las reinterpretaciones de algunos son falacias o desconocimiento.

Por lo que respecta a los independentistas, necesitan la presencia del rey para hacerse ver.

La sociedad catalana –menos algunos hiperventilados– empieza a estar harta. Por las calles cada día hay menos personas que se pasean con un lazo en el pecho. Ahora empiezan a ser una minoría. Lo mismo pasa con las esteladas en los balcones.

Un movimiento revolucionario tiene que ser rápido y contundente. De no ser así, el efecto se desvanece y desaparece. Los independentistas querían su Vietnam. Esto es: ganar una batalla gracias al desgaste. Lo único que están consiguiendo es desgastarse ellos mismos.

¿De dónde ha salido y sale tanto dinero para la ANC y Òmnium?

Según lo que hagan el 17 de agosto el resultado puede ser muy perjudicial. En Europa poca gente les hace caso. Cuatro pringados que le harían caso hasta a un revolucionario del Congo Belga.

Siempre hay un aburrido que haga bandera de una causa perdida. Pero el resto pasan absolutamente del “procés”.

Es más, les preocupa más otros aspectos que este. ¿Cuáles? Fundamentalmente la economía.

Cataluña era el motor de la economía española. Cada año, desde 1980, subía al mismo ritmo que la española. Este año ya se ha producido un decrecimiento. En concreto 0,3 puntos. Esto es lo que preocupa y no las ansias de unos personajes que no quieren la independencia, sino conservar el sueldo.

Hay otro problema que el gobierno de Sánchez tendría que investigar.

La ANC y Òmnium Cultural siguen viviendo a cuerpo de rey. Se han gastado miles de euros en fianzas. Aparte de las campañas –como la última con dos autobuses– y el mantenimiento del chalet en Waterloo, ¿de dónde ha salido y sale tanto dinero? ¿Por qué no se investiga y se les cierra el grifo?

Es vergonzoso que malversen tantos miles de euros y nadie diga ni haga nada. Estamos hablando de corrupción encubierta.

Que el futuro lo tienen perdido lo saben todos. Que están divididos también. Oriol Junqueras no puede ver a Carles Puigdemont ni a Quim Torra. Es más, cuando lo fue a visitar a Lladoners, comentó: “¡A qué viene después del ridículo que hizo en los Estados Unidos!”.

Torra, que no deja de ser un perroflauta, saludó con un fuerte abrazo a Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, y a Junqueras y los otros casi no les dijo nada. Esto es lo que no se ve.

De lo que se ve, tenemos un Parlament cerrado hasta octubre porque no se aclaran. El deterioro es tal, que se matarían entre ellos ante una hipotética independencia.

Para Puigdemont, ERC tiene los días contados

ERC nunca perdonará a Puigdemont haber huido a Bélgica. Por su parte, Puigdemont quiere comerse a ERC y crear aquel partido que Jordi Pujol no tuvo reaños de fundar. Porque esta es otra. Convergència era la plataforma para crear el Partido Nacionalista Catalán, a imagen y semejanza del PNV.

Esta empresa la está trabajando Puigdemont y le importa muy poco a quién y qué se lleve por delante. Para Puigdemont, ERC tiene los días contados y tiene todo el tiempo del mundo para estructurarlo y realizarlo. Quedamos a la espera.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

César Alcalá

Historiador

César Alcalá es historiador, articulista, editor y político. Especializado en las guerras carlistas y la guerra civil española. Es autor, entre otros libros, de Checas de Barcelona. Regidor en activo, está vinculado a la Fundación Aucal como profesor.

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