El día del juicio

Los siete dirigentes independentistas presos en la cárcel de Lledoners (Barcelona)

El día del juicio

El juicio contra los presos adquiere la forma política porque las fuerzas políticas que defienden a los presos buscarán dotarle de esa dimensión

El juicio adquiere toda la dimensión de un juicio político dentro de un estado de derecho aunque en los últimos meses el poder judicial haya hecho todo el esfuerzo para que esto no ocurra.

Dicho de otra forma, los que creemos en las divisiones de poderes debemos ser conscientes de que ésta se debilita cuando lo que hay en juego es la supervivencia y prestigio del Estado, ya que entonces todos los poderes se conjuran contra aquellos que lo han violentado.

El Estado nunca permitirá ser sustituido y perder su territorio

Aquel que se haya dedicado a la política es conocedor, y la Historia está llena de ejemplos, de la reacción que desata el estado cuando se siente amenazado. Una de las cuestiones que más cuesta comprender son las declaraciones de algunos de los encausados cuando declaran que no esperaban una reacción como la que se produjo el 1 de octubre al poner en marcha un referéndum ilegal, ni tampoco su posterior detención, ya que todos ellos sabían que el Estado actuaría para mantener la integridad territorial de España.

El Estado permite que se cuestione su legitimidad, que se critique su funcionamiento y que se cuestione su utilidad, pero lo que nunca permite es ser sustituido y perder su territorio. En consecuencia, el juicio no podrá sustraerse de la resbaladiza idea de que el Estado haya actuado en su defensa, lo que implica que algunos aspectos del juicio y su sentencia se verán condicionados a la luz de esta circunstancia.

Adquiere la forma de un juicio político porque las fuerzas políticas que defienden a los presos buscarán dotarle de una dimensión política que responda a sus intereses electorales, de igual modo que los contrarios al independentismo buscarán obtener beneficios en favor de su particular idea de la unidad España.

Algunos ya esgrimen que si la sentencia es favorable a los presos, España habrá muerto

Es un juicio que, ya antes de realizarse, ha sido dotado de las condiciones para pretender, no solo juzgar lo que aconteció entre septiembre y octubre del 2017, sino también fijar las bases para que, tras la sentencia, lo ocurrido no vuelva suceder.

Se ha llegado a hablar de una sentencia ejemplarizante, del mismo modo que se habla de predisponer al Gobierno de España para que consiga una condena más favorable para los presos independentistas. Algunos ya esgrimen que, si la sentencia es favorable a los líderes independentistas, España habrá muerto; otros sentencian que una condena a los presos políticos supondrá la condena internacional al estado español.

Tendrá el aire de un juicio político porque en él también se pondrá en marcha un batalla por la Historia, de dónde venimos, y el relato, quién ha ganado; será una batalla donde la opinión pública se convertirá en escenario de un drama en el que siguen luchando unos contra otros.

Será un juicio que para los antagonistas replicantes, por un lado el independentismo intransigente y, por el otro, el constitucionalismo refractario a todo cambio, se leerá bajo el signo de Marte, el Dios de la Guerra.

Una disputa política que deje sin sentido la justicia

Comportará situar el juicio en una esfera de enfrentamiento político que buscará mantener abierto el conflicto e intentar que proyecte más dudas sobre el estado español y el independentismo político.

En esta coyuntura tan adversa para celebrar las vistas se debe pedir a todos responsabilidad para intentar centrarse en que el juicio, ya de por sí negativo pues expresa el fracaso de la política, permita que el clima exterior no contagie a los abogados defensores y a la fiscalía.

Lo que está en juego es que el día del juicio no se convierta en una nueva disputa política que deje sin sentido la justicia. El día del juicio debería ser el primero de una serie de días donde se intentara dar luz y no oscuridad a una serie de acontecimientos que pusieron en riesgo la convivencia en Cataluña; de lo contrario, se convertirá en el día del juicio final. 

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Fèlix Riera

Analista, Economía Digital

La trayectoria de Fèlix Riera está anclada en la edición. Antes de asumir la dirección editorial de ED Libros, pilotó La Esfera de los Libros y Grup 62. Entre 2012 y 2015 fue el máximo responsable de Catalunya Ràdio. También cofundó el Colegio Audivisual de Cataluña. Just abans del salt endavant es su último libro.

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