La embestidura de Rajoy 

06 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

Mariano Rajoy no solo fracasó en su primer intento de investidura, tal y como estaba cantado porque de antemano sabía que no contaba con la mayoría absoluta necesaria. Tras aquel fracaso claro del miércoles, el todavía presidente en funciones fracasó de nuevo en su segundo intento del viernes, con el mismo resultado que cuarenta y ocho horas antes: 170 votos a favor, 180 votos en contra, 0 abstenciones.

No obstante, lo políticamente más grave, y sin duda alguna lo que más debería preocupar al propio Rajoy y al conjunto del Partido Popular, es que al término de aquella fallida sesión de investidura presidencial quedó claro que Ciudadanos daba ya por finiquitado su acuerdo con los populares. Al mismo tiempo que le recomendaba que presentase un candidato alternativo y, por tanto, le retiraba el apoyo de sus diputados.

En apenas unas horas Mariano Rajoy pasó de tener 170 votos a favor a contar solo con 138 apoyos: los 137 del mismo PP y sus socios de UPN, PAR y Foro, más el de Coalición Canaria. Albert Rivera, al que Rajoy se empeñó en intentar ningunear en sus intervenciones en el Congreso, se echó para atrás la misma tarde del pasado viernes.

No quedó claro si los 32 votos de Ciudadanos pasaban a sumarse a los 180 noes, con lo que estos serían ya 212, pero en cualquier caso convirtió al aún presidente en funciones en víctima de una auténtica embestidura.

¿Acaso influyó en la decisión del líder de Ciudadanos, tan rápida como inesperada, la insólita provocación política que el Gobierno del PP acababa de hacer pública? Hablamos, claro está, de la propuesta del ex ministro José Manuel Soria como candidato español a la dirección del Banco Mundial. Solo se puede entender una provocación de este calibre desde la prepotencia absoluta, o bien desde la pura desvergonzaría.

¿Cómo, si no es así, se puede interpretar  que un exministro que se vio obligado a dimitir al ser descubiertas sus reiteradas mentiras y falsedades acerca de sus participación en sociedades salpicadas por los papeles de Panamá, sea presentado como candidato a la dirección de este organismo internacional?

¿Es con iniciativas como la candidatura de José Manuel Soria como Mariano Rajoy pretende luchar por la regeneración institucional y política? ¿Es así como el PP intenta hacer creer que está dispuesto, ahora sí, a combatir la corrupción? 
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