El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en un acto conmemorativo de la Constitución en Rubí. Imagen: EFE/ Andreu Dalmau

La propuesta de Miquel Iceta

Los partidos independentistas y los constitucionalistas atacan al PSC por buscar la reconciliación urgente de la sociedad catalana

En los últimos días han sido muchos los que se han dedicado a debilitar al PSC o a En Común Podem para beneficiar sus particulares opciones políticas, tanto los partidos constitucionalistas como independentistas. Toda apelación a la necesidad de una urgente reconciliación de la sociedad catalana o de dar un giro de 180 grados para pasar de la cuestión nacional a la social se ha tildado de ambigüedades que no favorecen ni a los decididos por romper España ni a los que quieren mantenerla a cualquier precio, aunque esté rota, con tal de que aparente estar unida.

Las desproporcionadas críticas a Miquel Iceta por indicar que propondría indultar a los detenidos indica hasta qué punto se teme más a la reconciliación que a la severidad. Lo mismo se puede decir de las críticas vertidas a Xavier Domènech por mostrarse dispuesto a hacer un frente de izquierda y no seguir alimentando al independentismo político. Una posición tan clara que ha provocado ríos de tinta para reinterpretar su propuesta de luchar contra la desigualdad y convertirla en una provocación al pueblo catalán.

Los ataques nos recuerdan que hay más fervor religioso en la lista independentista que en la lista de Iceta

Esta forma de dividir la política catalana entre puros, aquellos que luchan por la tierra y sus fronteras, y los impuros, aquellos que persiguen acabar con la razón ciega de los antagonismos replicantes de Cataluña y España, entroncan con esa oscura doctrina religiosa de Prisciliano, que pretendía separar el mundo en dos categorías, los elegidos y los pecadores.

Los ataques nos recuerdan que hay más fervor religioso en la lista independentista que en la lista de Iceta, que ha sido capaz de ampliar el espacio hacia la democracia cristiana, que hoy encarna en Cataluña Units per Avançar, y dar sentido a un catalanismo abierto e integrador.

En definitiva, la fórmula elegida por el independentismo político es plantear las elecciones para separar y no para construir. Los independentistas temen la vuelta a una normalidad creativa y fecunda, que es lo que reivindica la tercera vía de Iceta. Creativa y fecunda para defenderse de las actitudes temerosas y defensivas que apelan a una identidad plena, cuando lo que provocan en realidad es una identidad fantasmagórica.

El gran error del independentismo político es creerse el centro de atención del mundo, la medida de todas las cosas, cuando es el mundo real el que construye la nueva identidad, con su diversidad, con su capacidad de contagio de ideas, y el único que puede dar sentido al independentismo para ser paciente, evolutivo y moderno.

La fórmula elegida por el independentismo político es plantear las elecciones para separar

Una de las paradojas que se pueden dar en estas elecciones, cuando depositemos el voto en las urnas, es que tengamos más DUI y más 155, que es lo que se pretendía evitar. Una buena parte de la sociedad catalana aspira a no tener que vivir el temor a una nueva DUI que lleva implícita la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Podemos encontrarnos el 22 de diciembre en un escenario que consolidará de nuevo el enfrentamiento entre una política que derive a viajar permanentemente hacia la república y la política basada en evitarlo, obligando a hacer cumplir las leyes y sin dejar espacio para la buena política. La otra opción es la tercera vía que Iceta ha definido en estas elecciones.

Sin miedo el error

La propuesta que lidera Iceta ha sido denostada desde los otros partidos tachándola de poco realista, imposible y excesiva en ilusiones, pero ha demostrado que no tiene miedo a equivocarse para acertar y poner en marcha recursos pre políticos orientados a la reconciliación, la reconstrucción y el reconocimiento del valor de los otros, aspectos imprescindibles para avanzar en una política capaz de cambiar las amenazas por acuerdos y, consecuentemente, resultados.

La impresión que deja su discurso político es que es mejor abandonar el campo de batalla establecido por el independentismo político que seguir contribuyendo a su épica, arrebatando a las personas su condición de ciudadanos para convertirlos en soldados.

El diálogo que propone el PSC no debe identificarse como debilidad, sino como la fuerte voluntad para ser el freno que evite el choque de trenes y así poder recomponer y trazar nuevos caminos. El diálogo debe recuperar su potencia de recorrido hacia un campo de sensibilidad e inteligencia política en el que cada uno pueda empezar a entender al otro y trabajar a partir de los acuerdos, como sugiere el filósofo François Jullien al hablar de la cultura. El diálogo debe dejar sin efecto las verdades-frasco cerradas que Jullien denuncia.

Podemos ir a votar en clave de país para prolongar el conflicto o podemos votar para restablecer el marco de convivencia

En nuestro caso, se deben superar las verdades particulares, el dogmatismo, la certeza de lo inevitable que busca combatir la divergencia, la libertad y la democracia. Podemos ir a votar en clave de país para prolongar el conflicto o podemos votar para restablecer el marco de convivencia que nunca debió ponerse en peligro.

Los resultados de las elecciones deben expresarse, más allá de las siglas políticas y de las ideologías, cerrados y contrarios a todo cambio. 

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Fèlix Riera

Analista, Economía Digital

La trayectoria de Fèlix Riera está anclada en la edición. Antes de asumir la dirección editorial de ED Libros, pilotó La Esfera de los Libros y Grup 62. Entre 2012 y 2015 fue el máximo responsable de Catalunya Ràdio. También cofundó el Colegio Audivisual de Cataluña. Just abans del salt endavant es su último libro.

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