Se acabó la broma.

Se acabó la broma

El 4-M la gente ha salido para decir que la broma ha llegado muy lejos

El 4M pasará a la historia de las manifestaciones. Ese día han salido a la calle muchas personas para protestar contra lo que se está viviendo en Cataluña. A pesar de ser un día festivo en todos los sentidos, había un punto de seriedad en la reivindicación de Tabarnia. Como dijo uno de los organizadores. “Tabarnia durará tanto como dure el procés”.

Y esta es la realidad. Tabarnia puede ser una gran mentira. Pero también es un gran mentira que Cataluña se independizará de España. Para los defensores del procés esta mentira es real y no permiten que un grupo numeroso de personas proclamen su adscripción a Tabarnia. Tan descabellada es una cosa como la otra.

La revolta dels somriures se ha roto y lo vimos claramente en diferentes manifestaciones separatistas y lo sufrimos diariamente por parte de una parte de la sociedad catalana, que no permite que la otra opine y piense de una manera diferente. Los que se han manifestado hoy sonreían y se lo han pasado bien. Los otros rabiaban porque nunca se esperaron que la gente se concentrara y protestara. Es más, nunca creyeron que la otra parte de la sociedad pudiera pensar.

La expresión libre casi no ha existido durante años. Se había establecido un ghetto de pensamiento único roto por la manifestación del 8-O. En aquel momento Tabarnia no existía. Tampoco se necesitó. En ese momento la gente salió a la calle para hacerse ver, para decirles que existía, que estaban ahí.

Las masas que los independentistas creían controlar se movilizan sin pedir permiso

El 4-M la gente ha salido para decir: “basta ya”. Que se ha acabado la tontería. Que la broma ha llegado muy lejos. Los independentistas están demostrando -y lo vimos la pasada semana- que les importa muy poco Cataluña. Lo único que pretenden es seguir viviendo de todo esto. Porque, claro, se vive mejor de la independencia que en la independencia. Y todos aquellos taberneses que no soportan que les tomen el pelo han salido a la calle para hacerlos callar.

En el fondo los independentistas son una minoría. Por mucho que digan, no son tantos como ellos pretenden. Con el tiempo la gente se ha ido cansando de todo este proceso que no irá a ninguna parte. Los protagonistas -los políticos- saben perfectamente que es un viaje sin fin. Que están igual. Que no se han movido de la casilla de salida. Que lo único conseguido son políticos encarcelados y otros huidos. Más no han conseguido.

Lo que sí se ha conseguido en el otro lado es que la gente se haya sacado el sueño de encima. Que ya no les preocupe ser marcados. Que les importa muy poco ser señalados con el dedo. Que están orgullosos de ser catalanes y españoles. Que públicamente expresan su emoción por Manolo Escobar y por el himno de España. Que no les da vergüenza cosas que, meses antes parecían tabúes.

Todo esto se ha conseguido. Todo esto se ha expresado en la primera manifestación por Tabarnia. Esta gran chirigota que al principio hizo reñir a los independentistas, hoy les ha preocupado. Ya no están tan tranquilos. Las masas que ellos creían controlar se movilizan sin pedir permiso. Hay una rebelión. Hay un clamor popular que reclama terminar con el engaño y volver a ser lo que era Cataluña antes del mal llamado procés.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

César Alcalá

Historiador

César Alcalá es historiador, articulista, editor y político. Especializado en las guerras carlistas y la guerra civil española. Es autor, entre otros libros, de Checas de Barcelona. Regidor en activo, está vinculado a la Fundación Aucal como profesor.

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