El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, manto.

¿Cataluña? La historia se repite

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Gaziel relató los hechos de 1934 con una idea central que nos sirve ahora, porque la historia se repite, y las cosas disparatadas suelen acabar mal

Miquel Porta Perales

El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, manto.

Barcelona, 04 de noviembre de 2017 (19:38 CET)

Previsible. Cuando se incumple sistemáticamente la legalidad democrática y constitucional, cuando el desafío y la provocación al Estado de derecho devienen un modus operandi, cuando ocurre todo eso, la respuesta de la Justicia resulta previsible.

Nada nuevo en el proceder del nacionalismo catalán. La historia –de 1934 a 2017- se repite.

El que fuera director de La Vanguardia, Agustí Calvet, `Gaziel´, publicó (11 de octubre de 1934) un artículo titulado La sublevación de la Generalidad. Apuntes, para los catalanes de mañana, tomados al hilo de los acontecimientos durante las jornadas del 4, 5, 6 y 7 de octubre de 1934.

Conviene recordar lo que los “catalanes de mañana”, es decir, nosotros –por mejor decir, el nacionalismo catalán-, no hemos aprendido todavía. Así describe el autor la comedia-drama catalana de 1934.  

Inicio de la comedia-drama

Es Companys. Una estrepitosa ovación saluda su presencia ante el pueblo. Alguien le habla a su lado, en voz baja, pero en tono vivo, como si le azuzara. Y la voz característica del Presidente, con su acento leridano, se alza en medio de un silencio imponente: Catalans! … Habla fuerte, habla tan claro, tan firme, que seguramente está leyendo lo que dice. Y sus palabras son como otros tantos relámpagos. Proclama el Estado Catalán dentro de la República Federal Española”.

`Gaziel´ prosigue:

“Es algo formidable. Mientras escucho me parece como si estuviera soñando… ¡Y una declaración de guerra –que equivale a jugárselo todo, audazmente, temerariamente-!… por un Estado Catalán que, dada ya la existencia de la Generalidad, no se necesita para nada. Estoy bañado en sudor, realmente aterrado”.  

Desarrollo de la comedia-drama

“Vuelvo a escuchar la radio… Una vela interminable… hasta extenuarme, ante ese aparato infernal, con el alma pendiente de las cosas fantásticas, monstruosas, enloquecedoras, que de él van brotando. Nunca sentí con tanta fuerza, ni con tanta impotencia de mi parte, la pesadumbre abrumadora de un destino adverso… empiezan las horas de locura. Cada cinco o diez minutos, en un tono exaltado y nervioso, en sensible crescendo, nos van dando noticias… Catalans!... Catalans Dempeus!... Catalans. Alceu-vos!”

`Gaziel´remata:

“... delirium tremens revolucionario”.

La cosa -“Catalans! Catalans! Catalans! … Atenció, AtencióSe us parla des del Palau presidencial de Catalunya”- acabó mal.

Al cabo de ocho días (19 de octubre de 1934), `Gaziel´ publica un artículo titulado La gran interrogación.

Primera frase del artículo: “Las cosas disparatadas suelen acabar mal”.

La reflexión de `Gaziel´: “Yo me decía muchas veces:`¿Por qué Cataluña pierde y ha perdido siempre?´. Y no llegaba a entenderlo. Pero cuando en una casa de juego os dicen, señalando a un jugador: `¿Ve usted ese hombre? Pierde siempre, invariablemente, todos los días, sin remisión, cuantas veces coge los naipes y se pone al tapete´. Cuando os digan eso, desconfiad en seguida. No son los naipes, no es la suerte: es el hombre quien falla. Colocaos atentamente a su espalda y observad su juego. Veréis que su suerte es, poco más, poco menos, la de todo jugador con buenas y malas rachas. Quizás tenga ese, en realidad, un poquitín más de desgracia. Pero, en definitiva, el desgraciado es él, porque hasta cuando tiene los mejores naipes, pierde la partida”.  

Gaziel aseguraba que las cosas disparatadas suelen acabar mal, efectivamente

La conclusión de `Gaziel´: “En estas condiciones, volvemos a entrar en un período de interinidad, en un período incalculable. La hora presente es un compás de espera. Una espera en la que se dibuja por momentos una gran interrogación: ¿vendrá una república de otra clase… o vendrá otra cosa?

Volvamos al principio. En Cataluña –lamentablemente- la historia se repite. Como un ciclo. Como si de una maldición se tratara. No hay maldición. Hay –vuelve `Gaziel´- el jugador que siempre pierde e insiste una y otra vez. El jugador que, como afirma el mismo `Gaziel´ en otro artículo,  “lanza espadas cuando debería lanzar oros, y envida cuando hay que pasar, y no acierta ni una” (El desconsuelo, 1944).

Una lección para “los catalanes de mañana”. Para los que nos seguirán. Para que no se repita –otra vez- la historia. 

(Nota: las citas de `Gaziel´ están extraídas del libro Tot s´ha perdut, editado por Jordi Amat y editado por RBA La Magrana en 2013. Los artículos de `Gaziel´ están en lengua castellana).           

 

 

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