El problema no es Albiol

El candidato del PPC a la Generalitat, Xavier García Albiol, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una actividad en Girona. EFE/Tarek

El problema no es Albiol

Xavier García Albiol no ha dimitido porque no le han dejado. Pero el problema no es él, ni siquiera la estrategia del PP respecto a Cataluña

Xavier García Albiol no ha dimitido porque no le han dejado. Mejor dicho, todavía no se lo han ordenado, pero parece ser que tiene las semanas contadas: un hundimiento de tal calibre precisa indefectiblemente una cabeza de turco.

Ruego al lector que tenga presente un solo dato. Con la denostada y sin motivo defenestrada Alicia Sánchez-Camacho al frente, el PP consiguió 19 escaños, su mejor resultado en unas catalanas. No hablamos de la prehistoria sino del año 2012. Caer luego tan bajo, hasta los cuatro que primero fueron tres y con un porcentaje que en la Comunidad Valenciana condena a quedarse de extraparlamentario, y conseguirlo en sólo cinco años, es una proeza que sólo está al alcance de los mejores antihéroes. Si su predecesora resultó fulminada después del exitazo Albiol no puede ser salvado después del batacazo. Es más, en Génova deberían alegrarse ya de que uniendo su modesta aportación al gran resultado de su marca blanca suman 40 diputados, algo nunca soñado ni por las derechas ni por el anti catalanismo.

Por mucho que algunos medios capitalinos se esfuercen en enmascarar la debacle del PP equiparándola a los pobres resultados del PSC, basta con otra comparación evolutiva para dejar a Iceta en mucho mejor lugar. Entre el 1999 y el 2012, el PSC había pasado de 52 a 20 diputados. Si en 2015 un Iceta acabado de llegar consiguió aminorar la velocidad de la caída libre perdiendo solamente 4 escaños, ahora ha revertido la tendencia con un levísimo aunque innegable inicio de recuperación. Que el repunte se consolide o no depende casi por completo de la distancia que el PSOE tome del PP en el espinoso asunto catalán.

Albiol: caer de 19 escaños en 2012 a cuatro es una proeza que sólo está al alcance de los mejores antihéroes

A más reforma de la Constitución como eje central del PSOE, mejor para el único defensor de una solución en positivo del conflicto, y viceversa. Yerran pues quienes acusan a Iceta de no combatir a Arrimadas con las armas de Ciudadanos. La ambigüedad del PSC en términos de catalanismo es tan conocida que no puede disimularse. Iceta se ha movido con acierto en el poco margen que le dejaba Ferraz. El día que se abra una brecha, por mínima que sea, en el muro granítico que se opone a las reivindicaciones catalanas desatendidas que han dado lugar al auge del independentismo, ahí estará Iceta, mejor posicionado que nadie para aprovecharlo.

Queda claro, por contraste, que Albiol no ha tenido ni siquiera matiz propio. Que haya soltado muchas más tonterías de las imprescindibles no es privativo del ex alcalde de Badalona, ya que su predecesora exhibió con gran éxito electoral una falta parecida de luces. Recuerden que en toda la historia del PP catalán, su único presidente que puede considerarse un primer espada, de la política o de lo que sea, fue varias veces ministro e incluso portavoz del Gobierno antes que militante del PP. Duró poco porqué era demasiado inteligente para un puesto tan irrelevante. Su sucesores, teledesignados, no habrían osado influir en las estrategias del PP aunque hubieran tenido ideas propias, para Cataluña o para España, o capacidad intelectual para alumbrarlas.

El problema del PP en Cataluña no es de candidatos; el revolcón se debe a algo que Génova considera una pequeñez

Preferir la comodidad de un delegado en Cataluña al que todos ningunean no es el mal del PP ni la causa del desastre. Aunque Albiol hubiera trocado su proverbial incontinencia verbal por la sagaz prudencia de un Millo, el resultado no habría variado. Tampoco mejorará si Millo demuestra ser menos listo de lo que parece y acepta suceder a Albiol.

Conclusión: el problema del PP en Cataluña no es de candidatos ni de líderes. Tampoco de la férrea oposición de La Moncloa a satisfacer un sola de las peticiones de los catalanas más afines. El revolcón se debe a algo que en Génova consideran una pequeñez; algo que no pocos españoles tienden a disculpar; algo que los más consideran una insoslayable fatalidad; algo que, por el contrario, el electorado catalán, incluido el de derechas y el más opuesto al catalanismo, se obstina en magnificar: la corrupción.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Xavier Bru de Sala

Analista, Economía Digital

De Xavier Bru de Sala recordamos su aclamado Fot-li, que som catalans (2005) y la vuelta de tuerca Fot-li encara més que som catalans (2006). Su producción literaria ha logrado varios premios. Además de con Economía Digital, colabora en El Periódico.

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