Fotografía facilitada por TV3.

Sobre los números de TV3

TV3 deberá convivir en el futuro próximo con un debate espinoso, pero el problema de fondo no es ideológico sino financiero

TV3 ha vuelto a liderar la audiencia un año más, lo que demuestra una excelente sintonía entre la cadena y la sociedad catalana. Lo ha hecho, además, con una programación que evita el programa fácil de sobresalto, el reality escabroso y el show político con formato de ecos de sociedad. Y a pesar de todo la cadena está sujeta a múltiples problemas económicos y a una percepción no generalizada, pero si amplia, que la acusa de tendenciosa y poco plural.

Establecer una posición comunicativa desde TV3 no es fácil cuando los retos que le afectan son tan diversos y complejos. En tanto que medio de comunicación público, debe convertirse en un instrumento eficiente para la normalización lingüística, debe asegurar la sobrevivencia de un sector audiovisual independiente muy frágil y debe construir un imaginario cultural asociado a un mercado pequeño y poco consolidado.

Que tenga una determinada línea editorial, cercana al gobierno de turno y actualmente próxima a las tesis  independentistas es relativamente normal por más que se pretenda aducir que la Corporació Catalana de Mitjans de Comunicació  es un organismo independiente no sujeto a instrucciones gubernamentales. Todo esto es tan opinable como se quiera y probablemente TV3 deberá convivir en el futuro próximo con este debate tan espinoso  en la misma medida que el país, en su globalidad, no puede obviarlo.

La cadena se rige por un corporativismo durísimo que le impide modernizarse y ser más eficiente en sus objetivos básicos

Pero el problema de fondo de TV3 no es ideológico sino financiero. En la actualidad su presupuesto apenas supera los 300 millones de euros cuando hace poco más de 8 años se situaba en 420. Lamentablemente los costes de personal superan el 60% de esta cantidad, lo cual convierte la cadena en un sistema regido por un corporativismo durísimo que le impide modernizarse y ser más eficiente en sus objetivos básicos en materia de desarrollo audiovisual.

La política de tercios presupuestarios (personal, producción propia y producción externa) está amenazada, con lo cual se rompería el principio de sindicación (protección  a la producción audiovisual independiente) que es el fundamento de la pluralidad audiovisual europea.

El reajuste de TV3 es un movimiento fundamental para el sector audiovisual catalán e indirectamente para el cultural

La remodelación interna y el ajuste de plantilla es una necesidad obvia que se aplaza constantemente a tenor de un calendario político para el cual TV3 es una pieza fundamental. Se puede entender estratégicamente, pero a nivel conceptual lo único que se consigue es retrasar lo inevitable para hacerlo en peores condiciones.

En su momento, los franceses redujeron el peso de las nominas de sus cadenas públicas reubicando personal en empresas privadas bajo un pacto de coproducción estable a medio y largo plazo, con un resultado espectacular que hoy les da una extraordinaria cuota de pantalla. TVE, por su parte, hizo el reajuste de personal a coste público y perdió el liderato que históricamente había mantenido.

El reajuste de TV3 es un movimiento fundamental para el sector audiovisual catalán e indirectamente para todo el sector cultural porque afectará la viabilidad de su única ventana real de visibilidad, y permitirá desarrollar una potencial agencia de distribución de contenidos en catalán a escala internacional.

El sistema comunicativo catalán no dispone de televisiones privadas competitivas, TV3 tiene una responsabilidad añadida

Si este proceso se realiza sin visión de futuro, el país quedará huérfano de sector audiovisual y perderemos una pieza esencial de nuestro engranaje cultural. Por eso es importante que separemos el grano de la paja y no caigamos en la tentación de juzgar TV3 únicamente por  su línea editorial.

Aunque la ley nos lo permite y se han dado las oportunas concesiones, el sistema comunicativo catalán no dispone de televisiones privadas competitivas y es difícil precisar hasta qué punto este déficit obedece a la falta de un empresariado atrevido o  a la competencia de TV3.  El tamaño del país no debe ser el problema dado que en otros medios funciona perfectamente la iniciativa privada.

A falta de una televisión alternativa, TV3 tiene una responsabilidad añadida y eso debe protegerse por encima de algunas opiniones radicales que solo pretenden eliminar un espacio político contrario a sus intereses.

TV3 nació con ánimo de monopolio y se convirtió rápidamente en la “niña bonita” del Govern

Todo va unido. La aparición de otras cadenas viables (con sus correspondientes plataformas digitales) que multipliquen la densidad del sistema comunicativo catalán también forma parte del proceso de remodelación de la cadena.

TV3 nació con ánimo de monopolio y se convirtió rápidamente en la “niña bonita” del Govern, a diferencia de la implantación territorial de la TDT que se inició a partir del año 2006 con escaso éxito. Quizá los inevitables cambios que deben hacerse en TV3 aporten una solución a este problema.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Xavier Marcé

Analista, Economía Digital

Xavier Marcé aporta una visión única de dos ámbitos críticos y transformadores de las sociedades modernas: ¿cómo impacta la economía en la cultura? ¿Y la cultura sobre la economía? Su ensayo más aclamado es El exhibicionismo del mecenas (Milenio, 2007) que escribió junto con Ramon Bosch.

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