El ex primer ministro italiano y secretario general del gubernamental Partido Democrático (PD), Matteo Renzi. EFE

Europa, Italia, el norte y el sur

El resultado de las elecciones italianas no significa la consolidación de los movimientos populistas, sino una Europa a varias velocidades

Desde una perspectiva europea, lo primero que debe destacarse de las elecciones italianas es el refuerzo del eje franco-germánico. El Reino Unido no quiere estar. Con buena parte del este del país no se puede contar. Con Italia, a penas se contaba y ya no se podrá contar. Con España sí, porque crece, no reivindica nada, y está permanente a la orden. Con tal que le financien la deuda a bajo coste y no se metan en la calidad de su democracia, tienen el respaldo asegurado. A lo que sea. De ahí el importante puesto de De Guindos en el BCE.

En comparación, lo de las urnas italianas parece una auténtica catástrofe pero como veremos no hay para tanto. Han ganado los partidos antieuropeos, sí. Los conocidos como soberanistas (atención al epíteto). La Lega en la Italia rica. Esta Lega que ya no es sólo del norte sino nacional o sea del norte pero invasiva. El M5S (Movimiento 5 Stelle) arrasa en la Italia pobre. El mapa de los resultados no deja lugar a dudas. Los de Beppe Grillo han barrido en Sicilia y ganado des del centro al sur. Los de la Lega han superado a los apadrinados por Berlusconi después de un espectacular ascenso. Lo han logrado casi contra pronóstico. Ahora lideran el centroderecha, auténtico eufemismo para calificar lo que es en su mayor parte derecha dura o extrema derecha, xenófoba a la descarada.

 El resultado de las elecciones italianas parece una auténtica catástrofe. Pero no hay para tanto

Al norte populismo antieuropeo. Al sur populismo antieuropeo y más antisistema político de su país que antisistema capitalista. ¿Qué une a los italianos? Lo que une a los italianos es el voto de protesta. ¿De qué protesta la tercera economía del Euro? De sí misma. Del exceso de finezza. De su increíble capacidad de maniobrar en vez de resolver. Pero siempre es más fácil culpar a los demás.

Los italianos se han sentido abandonados por Europa en el drama migratorio del Mediterráneo. España paga a Marruecos para que les cierre el paso. Europa paga a Turquía para que les hacine lejos de las costas. Pero los italianos que se fastidien. Europa ha empezado demasiado tarde a pagar a las facciones libias para que no les dejen embarcar. La divida Italia, la problemática Italia, harta de ser Italia, se une frente a Europa cuando ya tiene el problema de las pateras en vías de solución. Inhumana, pero solución. Así desvía la atención hacia afuera. Doble ración de finezza populista en vez de soluciones.

Los italianos se han sentido abandonados por Europa en el drama migratorio del Mediterráneo

Los italianos se unen por lo contrario que los alemanes. En Alemania, gran coalición entre moderados con programa centrista. En Italia, a poco que se descuiden quienes mueven los hilos, tendremos gran coalición entre extremos. La derecha no suma. El llamado centro no suma. La izquierda suma pero no quiere. ¿NO es NO? En Italia, todavía más que en nuestros lares o los germánicos, un no puede significar tal vez o ya veremos. Pero es difícil que los de Renzi se arriesguen a su demolición pactando con el M5S. Lo que de veras suma son los extremos. La dos italias irreconciliables unidas por primera vez. El sur de M5S con el norte de la Lega. ¿Imposible? En la vecina Grecia la extrema izquierda gobierna con el apoyo de los patrióticos fascistas.

¿Tan mal va Italia? No. Si dejamos aparte la eterna cuestión, la insoluble diferencia entre las dos italias, no hay para tanto. El norte de goza de un elevadísimo PIB per cápita. Es centroeuropeo por geografía (el centro de Europa circunda los Alpes), por historia, por vocación. El sur es mucho más pobre que el español o cualquier otro sur. Italia, nación unificada de rebote, es una entelequia. Pero ya están acostumbrados y lo soportan.

España es el segundo país más endeudo de Europa, pero a diferencia de Grecia o España, gran parte de la deuda está en sus propias manos

Italia crece poco pero cuenta con una balanza comercial favorable. El paro ronda el 10%. Es el segundo país más endeudo de Europa, pero a diferencia de Grecia o España, gran parte de la deuda está en sus propias manos. Gobierne quien gobierne, las cifras macro no van a variar. El nivel de vida tampoco. Dentro de su fragilidad, Italia es más estable y menos fiera de lo que se cree.

Lo que consolidan estas elecciones es una Europa a varias velocidades. Más unidad franco-alemana. Mayor distancia norte-sur. Europa a la carta en todo menos en la disciplina económica.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Xavier Bru de Sala

Analista, Economía Digital

De Xavier Bru de Sala recordamos su aclamado Fot-li, que som catalans (2005) y la vuelta de tuerca Fot-li encara més que som catalans (2006). Su producción literaria ha logrado varios premios. Además de con Economía Digital, colabora en El Periódico.

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