El director de TV3, Vicent Sanchis, durante en una comparencia en el parlamento catalán. Tres miembros del Consejo del Audiovisual le acusan de menospreciarlos. EFE/Quique García

TV3, espejo y espejismo

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La apuesta por el proceso soberanista, no sólo reflejada en los informativos, ha llevado a muchos ciudadanos a alejarse de TV3, que lo paga con menor audiencia

Jordi García-Soler

El director de TV3, Vicent Sanchis, durante en una comparencia en el parlamento catalán. Tres miembros del Consejo del Audiovisual le acusan de menospreciarlos. EFE/Quique García

03 de mayo de 2017 (08:19 CET)

Sigue, y por ahora parece ser prácticamente imparable, la caída al vacío de las audiencias de TV3. La televisión autonómica catalana -y con ella también, aunque en menor medida- sus diversos canales temáticos, tanto el de información -3/24- como también los de de deportes –Esports3- y el infantil -33-, viene sufriendo desde hace meses unas pérdidas de audiencia muy significativas, con un goteo, tal vez lento pero no por ello menos constante.

Por centrarnos únicamente en TV3, la cadena que hasta hace tan solo muy poco lideraba con gran claridad los ránkings de audiencia en Cataluña, lleva ya varios meses situándose en una precaria tercera posición, claramente superada tanto por Tele 5, líder asimismo en el conjunto de España, como por Antena3TV.

El goteo en el descenso de audiencia de TV3 es lento pero constante

En concreto, el pasado mes de abril obtuvo solo el 9,6% de audiencia, y ello a pesar de haber contado con el importante refuerzo para su audiencia de la ahora ya desaparecida participación del Barça en la Champions League y del cuasi monopolio práctico de la información de proximidad, que da a todas o casi todas las cadenas autonómicas y/o municipales un plus de audiencia ya de salida.

Mientras unos y otros se entretienen reclamando un presupuesto de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) –y, por tanto, de TV3 y también de las emisoras de radio de la Generalitat-con mayor subvención pública, como si el verdadero problema que hay tras estas sucesivas pérdidas de audiencia fuese económico, nadie se atreve a denunciar que TV3, al igual que Catalunya Ràdio, se ha convertido durante estos últimos años en una emisora política e ideológicamente instrumentalizada y patrimonializada por la mayoría secesionista hoy existente en el Parlamento de Cataluña, y más en concreto por la coalición electoral Junts pel Sí, esto es por la antigua CDC, hoy PDECat, y ERC, con un reparto de las parcelas de este cortijo particular que cuenta con la cada vez más evidente y complaciente complicidad de la CUP.

TV3 se ha convertido en un cortijo particular de Junts pel Sí, con la complicidad de la CUP

Todas las emisoras de la CCMA, tanto las de radio como las de televisión, se han convertido de hecho en cadenas no ya temáticas sino monotemáticas, con el tan traído y llevado “proceso de transición nacional” como tema práctica y obsesivamente único no ya tan solo en todos sus informativos sino incluso en muchos otros de sus programas, incluso en algunos de sus programas de ficción, por no hablar ya de los espacios infantiles. Todo ello ha provocado ya el lógico y natural alejamiento de estas cadenas de una gran parte de la ciudadanía catalana, mayoritariamente contraria a las posiciones secesionistas, así como el hartazgo creciente incluso de sectores inicialmente partidarios de la independencia de Cataluña.

Incluso los partidarios de la independencia se han alejado de las emisoras públicas de la Generalitat

Esta es la razón principal de las reiteradas y cada vez más claras pérdidas de audiencia de TV3 y Catalunya Ràdio, y con ellas también todas sus cadenas más o menos especializadas o temáticas. Si quienes gobiernan Cataluña todavía no lo quieren ver, si se han llegado a creer su propia invención de una realidad virtual que poco o nada tiene que ver con la Cataluña real, estas caídas de audiencia continuarán, definitivamente imparables.

Que la mayoría absoluta del Parlamento de Cataluña –en este caso formada por C’s, PSC, CSQP, PP e incluso la CUP- haya exigido el cese inmediato de Vicent Sanchis, el recién nombrado nuevo director de TV3, y que nada haya sucedido, es un fiel reflejo de que lo que debería ser un espejo de la Cataluña real se ha convertido en un simple espejismo de una irreal e inventada Cataluña virtual.

Mientras, por cierto, el consejo de gobierno de la CCMA cuenta con la mayoría de sus integrantes con el mandato caducado, con un presidente enfermo sustituido por una vicepresidenta que parece estar indefinidamente en funciones y con una configuración que nada tiene que ver con la realidad parlamentaria actual, mucho más plural y diversa. Deben ser cosas de esta democracia de calidad que nos anuncian.   

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