Incendio en Verín

SOS: arde Galicia (y II)

La realidad medioambiental significa la única utopía para salvar el planeta y al ser humano

Los árboles gritan de dolor, pero tú no puedes oírles..." De la película “La princesa Mononoke" (Miyazaki Hayao)

Según el genial cineasta Miyazaki, la principal característica de su animación es la forma de retratar la naturaleza. Una naturaleza que no se subordina a las personas ni a los personajes: “Las relaciones humanas no son lo único interesante; todos los elementos del mundo encierran belleza: el paisaje, el clima, el tiempo, la luz, la vegetación, el agua, el viento… Supongo que la clave de mi obra es el esfuerzo por incluir esos elementos en la mayor medida posible”.

Un país aturdido y sin referentes necesita una ilusión para desarrollar un proyecto común. La realidad medioambiental significa la única utopía para salvar el planeta y al ser humano. Se apuntan las siguientes ideas y sugerencias para que los incendios forestales intencionados sean una anécdota en nuestro país.

1.- Salvar el monte. Nuestro pulmón verde es el rural pero sin población ni actividad económica sostenible es un moribundo camino a la extremaunción. Sin habitantes en el rural no hay cultivos, no hay ganadería, no hay flora, ni fauna, ni animales domésticos, simplemente es un páramo. Las personas de los cientos de pequeños núcleos rurales son los guardianes ancestrales del pasto, de mantener las franjas barrera, de la limpieza del monte, de los cauces de los ríos, de los cultivos asociados; un paisaje diverso en el concepto galaico, en vez de extensas plantaciones de eucaliptos y pinos; una regeneración del ecosistema almacenado CO2 en los suelos y masas arbóreas, fomento de granjas agroecológicas, permaculturales y un impulso de la agrosilvicultura.

2.- Responsabilidad de las Administraciones públicas e instituciones. Mantener entidades locales subvencionadas y envejecidas con fines meramente electorales es el aniquilamiento del mundo rural; los incentivos económicos deben ser dirigidos a generar actividades productivas dentro de una gestión racional del territorio creando espacios agro-silvio-forestales. La gestión de los recursos forestales estará enfocada a luchar contra el cambio climático, con una aplicación innovadora de la bioeconomía para que la recursos y energía producida (eólica y biomasa) revierta en la población rural y evitar así la despoblación.

El movimiento ecologista tendrá que ganar la batalla de las ideas en los grandes temas (agricultura, energía, economía y educación), para que los "ecocidas" de lo verde, de lo bio, de lo ecológico, no tengan el discurso mediático dominante de que el crecimiento ilimitado del planeta no destruye el mismo y, consecuentemente, al ser humano.

3.- Cambio climático. Se ha producido la desestacionalización de los incendios forestales. Las especies invasoras aparecen, la viticultura sufre con el cambio climático, la agricultura de producción es el resultado del uso de productos fitosanitarios y químicos que producen serios problemas a la salud humana. Y, finalmente, según la WWF, la mayoría de los vertebrados desaparecerán en los próximos años. Los incendios forestales han producido efectos nefastos sobre el medio físico, la erosión es una plaga que avanza y la regeneración del suelo y el subsuelo es una quimera; se ha aniquilado lo único que nos distingue, nuestro paisaje. La energía eólica y la hidráulica sufrirán por falta de viento y de recursos hídricos por lo que las energías renovables se verán afectadas por el cambio climático.

 

Manuel Meiriño, abogado, y Francisco Lueiro, médico, son miembros de la Asociación Ecologista y Pacifista Arco Iris

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Manuel Meiriño / Francisco Lueiro

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