Señor Junqueras, no, así no se puede actuar

11 de febrero de 2016 (01:00 CET)

En Cataluña pasan cosas que se consideran ya lógicas. No provocan ni indignación ni asombro. La sociedad catalana, para unos, sigue conectada al proceso soberanista. Para otros, está anestesiada, porque cree que todo lo que sugiere el Govern de Junts pel Sí es realizable, y, aunque no lo vea, tampoco se atreve a cuestionarlo abiertamente.

¿Qué ocurrirá a medio plazo? En buena medida dependerá del gobierno que se constituya en Madrid, y de las soluciones que se puedan plantear.

Pero en ese lapso se producen cosas sorprendentes. El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y conseller de Economia, basa su proyecto independentista en la internacionalización del proceso. Y para ello no duda en ofrecer entrevistas en las que pone en entredicho la solvencia financiera del Reino de España.

Han pasado unos días, los necesarios para recapacitar y valorar en su justa medida la posición de Junqueras. El dirigente de Esquerra Republicana aseguró en una entrevista en The Financial Times, que la comunidad internacional se interesará por Cataluña y por su proyecto político independentista cuando se perciba que una Cataluña independiente sí afrontaría con seriedad el pago de su deuda. "La gestión de la carga de la deuda de España es un desafío", aseguró.

La idea de Junqueras, expresada en el medio de comunicación que se considera la biblia del capitalismo, el que leen los inversores internacionales, es que la deuda de España es excesiva y que el país en su conjunto tendrá dificultades para pagarla. Es decir, está sembrando las dudas sobre el pago de la deuda del Reino de España, y lo hace con pleno conocimiento, sin dudarlo, con toda la crudeza.

Ese Reino de España es el que ha recurrido a los mercados, el que cuenta con el respaldo del Banco Central Europeo para financiarse a un bajo coste. Es el que, gracias a la consideración de estado, puede financiar luego a las comunidades autónomas, a algunas en concreto que presentan una situación complicada como Cataluña o la Comunidad Valenciana.

"Un acuerdo para dividir la deuda entre una Cataluña independiente y España sería mejor para los acreedores del país que una deuda que la tuviera que pagar un gobierno no fiable", en referencia al gobierno español. Y, dando por supuesto que la independencia de Cataluña es realizable, Junqueras se preguntó si no sería mejor tener un interlocutor, por parte de los acreedores, "con la determinación obvia de ser al mismo tiempo eficiente y digno de confianza".

La pregunta es si se debe tomar en serio lo que dice Junqueras o no. Está claro que la estrategia de los independentistas es internacionalizar su causa, justo en un momento en el que la política española sigue bloqueada, con dificultades para constituir un nuevo gobierno.

Pero, ¿es legítimo que un miembro de un gobierno autonómico ponga en duda el pago de la deuda del estado al que pertenece? No todo es normal, no todo debería pasar como normal. Señor Junqueras así no se puede actuar.

El profesor Alfredo Pastor consideró este miércoles, en un encuentro en el IESE, que el proyecto de Junqueras responde "al sueño propio de su estado de ánimo". Eso es, recogido, sin embargo, por un medio con tanto prestigio como The Financial Times.
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