Rita no se fía del PP valenciano

27 de febrero de 2016 (11:45 CET)

Rita Barberá fue políticamente correcta en su rueda de prensa. Salió a dar explicaciones. Se declaró inocente. Y repartió leña a propios y extraños. Es lo que Wikipedia dice que una actuación políticamente correcta. 

Pero de tan correctos que somos en la siguiente batalla de la Guerra Santa que se libra contra el PP de la Comunidad Valenciana se nos olvidó leer el mensaje subliminal que mandaba la ex alcaldesa de Valencia, que ha pasado de todopoderosa a apestada.

No me fío del PP valenciano y ya no me creo lo del Partido Popular, dijo Rita. El dolor anímico por el mal trato mediático se pasa en el juzgado, bien acompañada de abogados. Lo que no se pasa es el desprecio de la propia carne y la decepción política.

Rita puso a caldo a Isabel Bonig y Alberto Fabra sin apenas nombrarlos. No se fía del PPCV y menos de sus líderes. Y se refugió en los clásicos del PP, sin una concesión a hablar de renovación, propuestas políticas para la investidura o futuro político del partido. Ya no cree en esta organización. Le importa una higa eso de la investidura. Le importa como mucho cómo está su amigo Mariano. 

Después de más de  30 años militando, desde que era la AP de Manuel Fraga, Rita Barberá se encuentra sola cuando le han llegado las vacas flacas. En su defensa solo ha salido Mariano Rajoy y algún otro dirigente de Génova, pero Andrea Levy a otros cachorro han tardado segundos en decir que debe dar un paso atrás. ¿Qué puede esperar del PP?

Pues no esperaba pero se ha encontrado los desplantes que le han ofrecido Alberto Fabra e Isabel Bonig, la presidenta regional actual, que consiguió su cargo gracias a la ayuda de Barberá. Como mucho puede consolarse junto a Francisco Camps, al que el PPCV le niega el saludo.

No se fía y ya no cree en el PP. Ha trasladado su militancia a la relación humana. Y así lo dijo al principio de su rueda de prensa. Y no es que el PP tenga miedo a contaminarse de los asuntos de Rita. Es que este partido está en descomposición al grito de "sálvese quién pueda", empezando por la propia Rita.

De hecho Bonig lleva una semana callada respecto a este tema o cualquier otro. Se dedica a decir que si a Ximo Puig le gusta Raimon a ella le gustan The Killers o Coldplay (¡qué moderna!). No hay más argumentos en el PP. Ya no hay partido. Ya no hay nadie que recuerde lo que ha hecho Rita en Valencia durante los últimos 23 años, que en algún momento quedó resumido en este video:

 

De hecho hace ya tiempo que Rita cotiza sus amistades fuera del PP. Pero también ocurre con otros que fueron cargos en las etapas de Camps, Zaplana o Fabra. El ambiente interno hace ya tiempo que se convirtió en irrespirable. Ya no hay compañeros de partido en una organización de casi 125.000 militantes . Y eso es lo que más duele a Rita: sentirse sola después de tantos años. Porque como corresponde a lo políticamente correcto, no va admitir responsabilidad alguna.

Obviamente no se trata de consolar a los que metieron la mano. Pero resulta curioso que sean los propios colegas de carnet quienes más desconfían de la presunción de inocencia que reclaman muchos investigados. Perro sí que come carne de perro.

Y es que en la Comunidad Valenciana el PPCV se forjó alrededor del poder, una amalgama que ha durado más de veinte años. Pero todo se deshace cuando se pierde el poder. Y mucho más cuando hay jueces y titulares de por medio. Y eso es lo que no puede entender Rita, ella que les dio cobijo a todos. No se da cuenta que los hijos suelen querer matar a la madre para vengarse de cualquier cosa, como dicen los  clásicos.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad